Nuevos estudios sobre los restos del pueblo romano destruido por una erupción volcánica revelan desde la dieta de sus habitantes hasta la higiene y la brecha entre ricos y pobres.

Hablan los esqueletos de Pompeya

Por UNO

Los restos de Pompeya, el pueblo romano destruido por una erupción volcánica en el año 79 DC,siguen arrojando datos intrigantes e inesperados de la vida romana, desde la dieta e higiene hasta

la brecha entre ricos y pobres.

El cuarto de despensa de un sótano, debajo de un almacén de productos agrícolas en el

suburbio Oplontis, estaba lleno de granadas. Para los pompeyanos que intentaron encontrar refugio

de la erupción del Monte Vesubio, este escondite probablemente les pareció fuerte y seguro.

Unas 50 personas se metieron ahí. Sabemos que lo hicieron porque en 1980, sus bien

preservados esqueletos fueron encontrados por arqueólogos.

Los desechos y gases calientes del volcán les quitaron la vida en aquel lugar en el que

tenían la esperanza de salvarse.

Sabemos cómo murió esta pobre gente y sabemos qué los mató. Pero estos esqueletos también

develan cosas fascinantes sobre cómo vivieron.

¿La sífilis no es americana?

Generalmente nos imaginamos que los romanos (o cualquier persona del pasado) eran mucho más

pequeños que nosotros. No es así.

De hecho, en promedio, estas personas eran más altas que la población moderna de Nápoles.

También nos imaginamos que los romanos habrían muerto jóvenes. Éste es otro mito, como

muestran los esqueletos: hay muchas personas de edad mediana y tercera edad entre ellos.

El período más peligroso en esa época realmente era la infancia. Las enfermedades para las

que ahora tenemos vacuna o se pueden curar fácilmente, eran mortales en ese entonces.

Solamente la mitad de la población habría llegado a la edad de 10. Pero si lo hicieron,

podrían esperar una vida de duración razonable en términos de hoy en día.

Las enfermedades infecciosas dejan marcas y líneas en el esmalte de los dientes de los niños.

Muchos de los esqueletos en el almacén las tienen, con lo cual recrean una historia visual de las

enfermedades que sobrevivieron estas personas.

Hay otros descubrimientos más curiosos e impresionantes.

Es casi seguro que los esqueletos de unos gemelos encontrados muestran señales de sífilis

congenital. Si esto es correcto, entonces se descarta la idea de que dicha enfermedad fue traída a

Europa del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón y sus marineros en el siglo XV.

Fortaleza de familia

Aquello es interesante: habría que dejar de culpar a Colón y a los pobladores de América por

la sífilis.

Pero el descubrimiento dice mucho más sobre la antigua sociedad y familia romana, como señala

el antropólogo vienés Fabian Kanz, quien examinó los huesos.

Un par de niños con sífilis congenital habrían necesitado mucho cuidado, explica.

El simple hecho de que sobrevivieron muestra las redes de apoyo en el mundo romano. Había

familias que estaban dispuestas a dedicar tiempo, atención y habilidad en el cuidado de sus hijos.

Pero estos 54 esqueletos revelan otros lados de la sociedad romana.

En cuanto fueron desenterrados, los arqueólogos notaron que estaban en dos grupos. En un lado

del cuarto, estaban sin pertenencias. Eran sólo cuerpos, sin ninguna posesión.

Los otros, en el otro costado, murieron con dinero en efectivo, oro, joyas y todo tipo de

objetos preciosos.

Un esqueleto fue descubierto con una de las mayores cantidades de dinero en Pompeya. No era

una fortuna vasta en términos de los plutócratas más ricos de Roma, pues recordemos que Pompeya era

un pueblo pequeño, pero era una cantidad substancial de los ahorros de una persona.

Así que, ¿cómo explicamos estos dos grupos? Bueno, la arqueología no es una ciencia exacta.

Podría ser que quienes fueron encontrados sin pertenencias eran los que entraron en pánico y

salieron corriendo sin nada en sus manos, y aquellos con sus riquezas habrían planeado un escape

más elaborado.

O tal vez, era un grupo de criminales que había robado en el camino de Pompeya a Oplontis.

No podemos saber con seguridad. Pero la posibilidad es que estemos lidiando con un grupo de

pobres sin posesiones y de ricos que tenían joyas y efectivo.

Dieta "maravillosa"

En ese caso, es interesante ver si se notan diferencias en los esqueletos. ¿Es obvia la

desnutrición en el grupo de los pobres? ¿Es más pequeño alguno de los grupos? La respuesta es no.

Explorar la arqueología en Pompeya y sus alrededores nos da una idea de cómo era la vida para

ricos y pobres.

Una conclusión, si se excluye el indigente que no tenía ningún tipo de apoyo, es que tanto

ricos como pobres tenían una dieta decente en Pompeya. Es verdad que los ricos pueden haber tenido

comedores más elaborados, pero los pobres también se alimentaban decentemente.

¿Cómo lo sabemos? Los contenidos de un pozo de aguas negras que recolectaba desechos de baños

en una cuadra de departamentos modestos en Herculaneum, el pueblo aledaño a Pompeya, muestra que la

gente ordinaria comía una dieta maravillosa, desde erizos de mar hasta nueces e higos, huevos y

pollo.

Andrew Wallace-Hadrill, el excavador de este pozo, concuerda, y no hay mejor manera de

acercarse al mundo romano que a través de su excremento.