El Parlamento de Grecia comenzó a debatir este lunes el ajuste y las privatizaciones propuestos por el gobierno bajo presión del FMI y la Unión Europea, que también quieren sumar a los bancos privados al plan de rescate a ese país de la Eurozona que está al borde de la bancarrota.
El debate, que durará hasta el jueves, estará acompañado de una huelga general de 48 horas convocada por los sindicatos que se oponen al nuevo plan de austeridad, y que perturbará el suministro eléctrico, los transportes, en particular el aéreo y el marítimo, y los servicios públicos.
El primer ministro Giorgos Papandreou, que trata de doblarle el brazo a los reticentes dentro de su grupo, cuenta con una mayoría de cinco votos en el Parlamento, aunque la comunidad internacional exige el apoyo de la derecha opositora a este segundo plan de ajustes draconianos.
En juego está la entrega de un nuevo paquete de ayuda que podría alcanzar los 110.000 millones de euros, similar al concedido hace un año a Atenas para evitar la bancarrota.
En caso de que el Parlamento no apruebe el plan de ajustes, la Eurozona ha amenazado con dejar a su suerte al país heleno, cuyas necesidades de financiación están cubiertas sólo hasta mediados de
julio.
La diputada socialista Elsa Panariti declaró este lunes a la AFP que "sin duda" el proyecto será aprobado, pero para ella, "el problema no es ése".
"Debemos parar de pensar a corto plazo ya que nos hemos comprometido en un maratón en el que el problema es el euro, su falta de credibilidad que comienza a afectar también a Francia, Italia y Alemania", dijo.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, confirmó este lunes que el gobierno y los bancos franceses han pergeñado un nuevo plan para ayudar a Grecia, en el que participarán los acreedores privados, el cual "espera" que sea adoptado por la Unión Europea.
Según este plan, los bancos y seguros franceses prestamistas de Grecia volverán a invertir, sobre una base voluntaria, el 70% de las sumas que les devuelva Atenas cuando venzan los títulos. De este 70%, el 50% debe ser destinado a nuevos títulos griegos a 30 años, y el 20% debe ser invertido en una especie de garantía que asegure esta nueva deuda griega.
El principal lobby mundial de los bancos se reunió este lunes en Roma con responsables gubernamentales europeos para "intercambiar puntos de vista a nivel técnico" y analizar el plan francés, aunque no adoptaron ninguna decisión, informó una fuente gubernamental.
Vittorio Grilli, presidente del Comité Económico y Financiero europeo y director general del Tesoro italiano, y Charles Dallara, director general del Instituto de la Finanza Internacional (IIF), el principal lobby de los bancos, participaron en el encuentro que duró tres horas.
Las autoridades de los países de la zona euro empezaron a negociar el pasado miércoles con los tenedores de deuda griega, principalmente bancos y aseguradoras, para que participen voluntariamente en el nuevo plan de ayuda al Estado griego.
Se trata sobre todo de evitar que la fórmula adoptada sea interpretada por las agencias de calificación como un impago de la deuda, lo que podría producir una reacción en cadena y amenazar al sistema financiero mundial.
En Alemania, tras las alarmistas declaraciones del fin de semana sobre las posibilidades de éxito del plan griego, el secretario de Estado de Finanzas Jörg Asmussen redujo la presión este lunes al asegurar que Berlín es favorable a adoptar el plan.
"Creemos que el 3 de julio se podrá decidir la ayuda a Grecia", dijo con motivo de una reunión del Eurogrupo, en el que participan los ministros de Finanzas de la zona euro. No obstante, Asmussen dijo que hay que estar "preparado" en caso de que el Parlamento griego vote en contra.
