El escalador británico  fue hallado por el equipo de rescatadores de pie y leyendo un mapa. El paramédico que lo atendió señaló que sólo presentaba cortaduras superficiales, contusiones y una lesión torácica menor.

Este hombre rodó 305 metros por una montaña en Escocia y sobrevivió

Por UNO

Adam Potter, de 36 años y oriundo de Glasgow, perdió el equilibrio en la cumbre Sgurr Choinnich Moren la región escocesa de Lochaber.

"Es imposible. A su caída, literalmente, debió haber rebotado en todos los afloramientos

rocosos", dijo el teniente Tim Barker, quien viajó en el helicóptero de la marina real con el que

se ejecutó el rescate.

Potter le dijo a la BBC que podía recordar los momentos en que empezó a caer. "Me iba

resbalando con el hielo y la nieve. Trataba de perder velocidad, pero en esos momentos era muy

difícil. De hecho, iba incrementando a medida de que caía".

Golpes

Pero no sólo la velocidad le afectó a Potter, también el hecho de que se iba golpeando con

las protuberancias rocosas que iban emanando de la montaña.

"Yo sólo quería parar. No pensaba en nada relacionado con mi experiencia de vida o algo así,

no veía pasar la vida delante de mis ojos. Yo sólo necesitaba reducir el ritmo de mi caída".

"Hacia el final, hubo una parte en la que perdí la velocidad, lo cual fue magnífico, aunque

también significó que estaba cerca del siguiente acantilado. En ese momento, temí por mi vida".

De acuerdo con Barker, Potter estaba temblando por el "impacto emocional extremo".

Rescate

"Empezamos a acercarnos a la pendiente y visualizamos a un hombre al fondo. Estaba de pie",

relata Barker.

"Honestamente, no pensamos que se trataba de él, pues estaba parado, leyendo un mapa. Arriba

de él se podían ver tres series de prominencias rocosas".

"Era imposible (de que se tratara de él). Retrocedimos y nos dimos cuenta de que había partes

de su equipo regadas a lo largo del trayecto por el que cayó", explicó el oficial.

Un paramédico, que descendió para tratar a Potter, señaló que el escalador presentaba

cortaduras superficiales, contusiones y una lesión torácica menor.

"Es muy afortunado de estar vivo. Cuesta pensar que alguien podría haber caído desde esa

altura, en semejante terreno y aún así ser capaz de pararse y mantener una conversación con

nosotros en el helicóptero mientras lo llevábamos al hospital", dijo Barker.

"Es un final realmente maravilloso. Cuando recibimos la llamada y tuvimos los detalles de

dónde se había caído, pensábamos que al llegar al lugar, encontraríamos el peor escenario", explicó

Barker.

Potter también contó con la buena suerte de que los pilotos del helicóptero que lo

visualizaron estaban en una jornada de entrenamiento por esa zona.