Las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra una multitud que protestaban en varias ciudades. Es la jornada más sangrienta desde el comienzo de la revuelta.

En Siria mataron cerca de 40 personas que se manifestaban contra el régimen

Por UNO

NICOSIA, 22 abril (AFP-NA) -- Las fuerzas de seguridad sirias mataron el viernes a cerca de 40 personas al abrir fuego contra manifestaciones hostiles al régimen en varias ciudades de Siria, según un nuevo balance suministrado por testigos y militantes de derechos humanos, contactados telefónicamente por la AFP.

Se trata de una de las jornadas más sangrientas desde el comienzo del movimiento de revuelta sin precedentes en el país desde el 15 de marzo.

Al menos 14 personas murieron en la localidad de Ezreh, en la provincia de Deraa (al sur de Damasco) epicentro de la impugnación al régimen de Bashar al Assad lanzada el 15 de marzo, precisaron los testigos.

Una decimoquinta murió en Hirak, igualmente en la provincia de Deraa. Otras nueve murieron en Duma, a 15 km al norte de Damasco, según las fuentes.

Dos personas perecieron en Barzeh, una en Harasta y tres en Maadamiya, localidades de la periferia de Damasco, añadieron los testigos.

Otras dos personas murieron en Hama, 210 km al norte de Damasco, dos en Latakia, el principal puerto del país situado 350 km al noroeste de Damasco, y cuatro en la ciudad de Homs (centro).

Además, varias decenas de personas resultaron heridas por los disparos de las fuerzas del orden que intentaban dispersar a los manifestantes en varias ciudades, según las mismas fuentes.

Decenas de miles de personas se manifestaron el viernes en Siria, en una de las más importantes movilizaciones desde el comienzo de las revueltas.

En la ola

Las manifestaciones en Siria forman parte de la ola de protestas que han sacudido el mundo árabe desde finales del año pasado.

Las revueltas en Túnez y en Egipto terminaron con las salidas del poder de los presidentes Zine al-Abidine Ben Ali y Hosni Mubarak, respectivamente.

El gobierno sirio ha denunciado una "insurrección armada" por parte de grupos salafistas en Homs y Baniyas, en el norte del país.

El salafismo es una tendencia estricta del Islam de corriente sunita que varios gobiernos árabes asocian con grupos militantes como al-Qaeda.

A mediados de marzo y en la ciudad de Deraa comenzaron las manifestaciones contra el partido de gobierno, Baath.

Con rapidez e intensidad se contagiaron otras ciudades.

Las movilizaciones populares de las últimas semanas representan la más contundente amenaza al gobierno de Asad, quien sucedió a su padre, Hafez al-Assad, hace 11 años.