Por Cecilia Osorio, enviada especial a Chile
VIÑA DEL MAR- Despertarse porque se mueve la cama, recorrer las góndolas de algún supermercado y que, de repente, los productos comiencen a tambalearse en la estantería, no es nuevo para los chilenos que están acostumbrados a vivir en una zona de sismos frecuentes. Pero los mendocinos que invaden las playas de la V Región en esta época, que vienen igual de una región sísmica, huyen despavoridos cada vez que un episodio como estos se presenta, quizás porque el recuerdo del terremoto que asoló a Chile en febrero de 2010 aún está presente.
En lo que va de enero hubo 4 movimientos telúricos de los llamados “perceptibles” (cuya presencia puede notar cualquier humano), mayores de 2,5° en la escala Richter. Así lo informó a diariouno.com.ar el director de investigaciones del Instituto de Geografía de la Universidad Católica de Valparaíso, Sergio Erazo. Dijo además que se sucedieron de uno a dos temblores de menor intensidad (de 1° a 2°), por semana.
“No es para preocuparse, todo lo contrario: cuando hay movimientos sísmicos constantes la energía se libera de a poco y entonces es menos probable que haya una instancia de terremoto”, aclaró para llevar tranquilidad a los veraneantes.
La tierra se sacudió por última vez en esta zona costera esta madrugada. Cerca de las 2.30 se sintió un movimiento de 3,4° en la escala Richter que tuvo epicentro 38 kilómetros al norte de Valparaíso, ubicado a 15 kilómetros de Reñaca. De mayor intensidad fue el del miércoles, que alcanzó los 5,2° y tuvo lugar en la Región de Huasco, Atacama.




