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La visita para comer en el hogar de estadounidenses marcó uno de los puntos inolvidables del viaje. Ellos toman vinos mendocinos y comen asado.

En Minnesota, pero como en casa

Jaime CorreasEnviado especial a EEUU

Sobre el final del Programa de Transparencia y Responsabilidad organizado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, en la ciudad de Minnesota tocó una de las reuniones más esperadas. Los miembros de la delegación del grupo promovido por la Embajada en Buenos Aires y el IARAF cordobés fuimos recibidos por estadounidenses en sus casas. A un grupo integrado por la economista María Eugenia Du Mutel de Pierrepont, y los periodistas Daniel Alonso, de La Voz del Interior, y Federico Albarenque, de Cadena 3, todos cordobeses y nuestro traductor simultáneo, el cubano Hernando Soto, nos asignaron la casa del corredor inmobiliario Paul Halstad, en donde invitaba su amiga Kris Sibik, quien trabaja para la cadena de venta de productos tecnológicos Best Buy, analizando las novedades en tecnología y las tendencias de consumo.

Kris y Paul nos pasaron a buscar en dos autos –el de Paul, un novedoso Toyota eléctrico– por el hotel y marchamos a la casa en las afueras de la ciudad, en un barrio de clase media, muy elegante y ordenado, con calles amplias y limpias. Paul estaba preparando un asado en un típico aparato como los que se ven en las películas, donde cocinan para el 4 de julio, alimentado con las briquetas que también existen en la Argentina para ayudar a prender el carbón. Los cuatro distintos cortes de carne resultaron sabrosos y bien cocinados. Quizás con algo menos de sabor que nuestra carne, resultó una comida rica y agradable, con sabor casero. Tomamos vinos de California, unos varietales Zinfandel que son los más célebres de esa región vitivinícola. Pero la sorpresa fue que para su consumo personal, cuando no recibe argentinos, Paul compra un vino mendocino, de Bodega Trapiche, Falling Star, del cual tenía Cabernet y un corte de Sauvignon Blanc y Semillón. Elogió la relación precio-calidad, pues compra cada botella por U$S7 y el producto le resulta más que satisfactorio. La buena noticia es que en todos los restoranes visitados en las diversas ciudades hay vinos mendocinos, de distintas bodegas, muchos Malbec, y también otros varietales.

La cena fue muy agradable y cordial. Resultó como comer en la Argentina con amigos, pues estos estadounidenses, cuarentones y filodemócratas, resultaron muy amigables y llanos.

Paul ya ha visitado la Argentina y Kris planea hacerlo antes de fin de año. Nos mostró las ofertas de lugares que tiene para que le ayudáramos a elegir. Prometió viajar a Mendoza, porque le entusiasmaron los Caminos del Vino, pues le gusta mucho el turismo en bicicleta.

Con la prensa

A la mañana siguiente visitamos una radio comunitaria, donde Andy Driscoll, un veterano periodista, nos contó de su programa semanal Verdades para contar, que conduce en la emisora para ocuparse de temas de interés ciudadano. Es una pequeña broadcasting donde trabajan sólo cuatro personas. Se maneja con 300 voluntarios.

De allí marchamos al Star Tribune, el diario más importante de Minnesota, con sede en Minneapolis. Nos recibió la editora de política, Patricia López. Ella nos contó de la crisis de los diarios en Estados Unidos y nos dijo que estaban con mucho trabajo por la situación de no aprobación del presupuesto con déficit, que de extenderse hasta el viernes paralizará la actividad estatal. El faltante en las cuentas de U$S5.000 millones los tiene como locos.

Sin embargo, nuestros huéspedes de la noche anterior viven como en un barrio mendocino, comiendo asado y tomando vino, mientras la vida continúa.

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