Muchos lo tenían como un mito, pero la ciudad subterránea de Muamar Gadadfi existe y está dotado de un búnker con dormitorios climatizados, carritos de golf o máscaras antigás.
Dos días después de tomar el complejo presidencial de Bab al-Aziziya, los insurgentes comenzaron a explorar la red de túneles que se extiende bajo el que fuera el cuartel general del líder libio.
Bajo suelo, la electricidad está cortada. Kilómetros y kilómetros de túneles y salas se suceden, un auténtico laberinto al que se accede a través de trampillas disimuladas por todas partes, una en medio del césped del complejo presidencial, la otra en el pasillo de un edificio casi calcinado.
Los túneles, oscuros y con techos bajos, contienen además un búnker que según dijeron los rebeldes a los periodistas sirvió de refugio a Gadafi en algún momento de los seis meses de conflicto. Está repleto de escombros, ropas, comida... Incluso cartas dirigidas a uno de los hijos de Gaddafi.
Fuente: Elmundo.es



