Miles de manifestantes acampan en la plaza al grito de “se va, se va!" y "¡No nos vamos hasta que se vaya!". Hubo rumores, que luego se debilitaron, de que el mandatario renunciaba.

En el "día de la despedida" la multitud mantiene el desafío para desalojar al presidente Mubarak del poder en Egipto

Por UNO

Miles de manifestantes acampan en la plaza al grito de "se va, se va!" y "¡No nos vamos hasta quese vaya!".

La lucha para echar del poder al presidente Hosni Mubarak alcanza hoy un día clave, una

jornada en la que los opositores esperan que acabe el régimen que lleva 30 años.

Durante el sermón de los rezos de este vierne, los predicadores insistieron en que la

revolución "no es religiosa" y que "pertenece por igual a musulmanes y cristianos, hombres y

mujeres".

Paralelamente, cientos de soldados cercaron la plaza con alambre de púa y blindados, así como

prohíben la entrada de comida y alimentos.

El propio ministro de Defensa, Mohamed Husein Tantaoui, se trasladó a la zona acordonada y

supervisó en primera persona el cerco a los manifestantes anti Mubarak.

"El hombre (por Mubarak) ya dijo que no se va a volver a presentar (a las elecciones).

Díganle ahora ustedes al Guía [Supremo de los Hermanos Musulmanes] que se siente (a dialogar(".

A la también llamada Plaza de la Liberación sólo se puede a través de un punto, en el que se

realiza un férreo control, lo que está provocando una larga cola de ciudadanos que se quieren unir

a los manifestantes de Tahrir.

Para hoy se convocaron manifestaciones también en otras grandes ciudades egipcias, según

informa la agencia de noticias DPA.

Mientras que los opositores bautizaron este viernes como el "Día de la Despedida", con la

esperanza de que esta vez sí fuercen la renuncia de Mubarak, los partidarios del presidente lo

proclamaron "Día de Lealtad".

Mubarak, que lleva casi 30 años en el poder, había anunciado que no se presentará en las

elecciones de septiembre próximo, pero hasta el momento se niega a dimitir alegando que Egipto se

sumiría en el caso tras su salida.

Ayer, los comandos civiles del presidente egipcio Hosni Mubarak lanzaron por segundo día

consecutivo violentos ataques contra los manifestantes opositores, quienes rechazan dialogar con el

gobierno.

Al menos 13 personas murieron y 1.200 resultaron heridas desde que el miércoles el Ejército

dio "vía libre" a los grupos de choque del presidente para embestir contra la manifestación

pacífica de los opositores.

A pesar de la sangre derramada y la creciente presión internacional, fundamentalmente de

Estados Unidos, el presidente egipcio reiteró en la víspera que "se iría ahora mismo", pero se

mantiene en el cargo porque el país "se hundiría en el caos".