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El sucesor es peor

Por UNO

Ayman al Zawahiri es el sucesor del recién fallecido Bin Laden: los medios europeos dan cuenta de que su presencia confirmará la continuación de la guerra, por lo que los rumores acerca de represalias toman más fuerza todavía.

"Al Zawahiri está considerado como el hombre que radicalizó a Bin Laden en los años ochenta y le llevó a romper con líneas islamistas más moderadas en la 'yihad' ('guerra santa') de Afganistán", se lee en un informe realizado por el diario español El País.

"Al-Zawahiri, nacido en Egipto e involucrado en el asesinato del presidente de ese país, Anuar el Sadat, fue un miembro de ese grupo antes de convertirse en el principal ideólogo de Al Qaeda y, según muchos, en su virtual líder, relegando a Bin Laden a un papel ornamental. Pero también flirteó con ese movimiento el ex presidente bosnio, Alia Izetbegovic, poco o nada sospechoso de radical", agrega el mismo medio.

Y luego: "Bin Laden y Al-Zawahiri tienen ciertas cosas en común. Ambos han podido disfrutar de una buena educación (Bin Laden era ingeniero, según algunas versiones, y había estudiado empresariales, según otras; Al-Zawahiri es médico). Ambos pertenecen a las élites de sus países, aunque Al-Zawahiri no pasa de la clase media-alta y los Bin Laden son multimillonarios".

"Pero ahí se acaban las similitudes. Al-Zawhiri no tiene acceso a las fortunas de los jeques árabes, ni a las familias reales de la región, como tenía Bin Laden. A cambio, es un excelente político, curtido en mil batllas. Y en las torturas. Después del asesinato de Sadat, la policía egipcia le arrestó. Fue torturado. Y, después, diría una frase memorable: 'La muerte es más misericordiosa que la tortura'", describe.

"Al-Zawahiri también se diferencia de Bin Laden en que, según los expertos, él es el ideólogo de Al Qaeda. Fue él quien convenció a Bin Laden de la necesidad de atacar 'al enemigo lejano' —léase Estados Unidos—en lugar de a los Gobiernos regionales, para restaurar la pureza del Islam. También le convenció para asesinar a Abdalá Azzam, un fundamentalista moderado, cuando éste se aproximó a Masud, en 1989. Finalmente, 48 horas antes del 11-S, el propio Masud—el último líder que resistía a los talibán y a Al Qaeda, con apoyo activo de Irán, India y Rusia, y simbólico de EEUU—fue asesinado por orden de Bin Laden, con el objetivo de liquidar cualquier fuerza que pudiera apoyar a EEUU cuando ese país reaccionara tras los atentados", añade.

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