WASHINGTON– Bradley Manning, el militar acusado de ser la fuente de Wikileaks, es para unos unhéroe al que hay que defender a toda costa, aunque para otros, como el ex diplomático
estadounidense John Bolton, es un traidor que debería ser ejecutado.
Si las mentes de Hollywood han empezado a trabajar en una película sobre la filtración desecretos diplomáticos a Wikileaks lo más probable es que la trama se centre en dos hackers, unobueno y otro malo, aunque será el espectador el que tendrá que decidir quién es quién. Un hacker es el soldado Bradley Manning, el supuesto autor del robo y filtración decentenares de miles de documentos secretos de EE.UU., que están saliendo a la luz en dosis graciasal sitio de internet Wikileaks. El otro hacker es Adrian Lamo, quien delató a Manning a las autoridades estadounidensesdespués de que el militar le revelase el material que tenía en sus manos y lo que planeaba hacercon ello. "Hillary Clinton y varios miles de diplomáticos en todo el mundo van a sufrir un ataqueal corazón cuando se levanten una mañana y descubran que todo un almacén de mensajes clasificadosestá disponible al público", dijo Manning a Lamo cuando lo contactó en mayo de este año. Para unos, Manning es el malo de la película, quien ha puesto en riesgo la vida de miles depersonas y ha proporcionado un golpe descomunal a la posición internacional de Estados Unidos,tanto con países amigos como con enemigos. Uno de los que consideran a Manning el personaje diabólico de la trama es el antiguoembajador de Estados Unidos en la ONU John Bolton, quien está dispuesto a asesinar con sus propiasmanos al soldado. Según declaró Bolton a National Review Online, "creo que la traición sigue estando penada conla muerte y si fuese declarado culpable, yo lo haría".


