Tras un mes de violentos enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden público, elpresidente de Túnez, Zine el Abidine Ben Ali, abandonó el país, poniendo fin definitivo a su
mandato de 23 años.
Ali ayer hizo un nuevo intento, infructuoso, por contener un mes de protestas contra lacorrupción y el desempleo que se ha cobrado decenas de vidas. Ben Ali prometió mayor libertad,rebajas en el precio de alimentos y productos básicos y, sobre todo, anunció que no optaría a unsexto mandato en 2014. Pero sus anuncios no tuvieron efecto. En declaraciones a través de la televisión estatal, el primer ministro Mohamed Ghannouchideclaró que asume la presidencia "temporalmente". Acompañado por el presidente del Parlamento,Fouad Mebazaa, y el del Senado, Abdallah Kallal, Ghannouchi afirmó que Ben Ali es "incapaz deasumir sus funciones". "Conforme al artículo 56 de la Constitución, asumo a partir de este instante el cargo de presidente interino", anunció Ghannouchi desde el palacio presidencial en Cartago. El presidente interino de 69 años, primer ministro desde 1999, apeló a la unidad de todos lostunecinos para superar "esta dura etapa". "Prometo que respetaré la constitución e implementaré lasreformas políticas, económicas y sociales que se anunciaron... Consultaré a todos los partidospolíticos y a la sociedad civil". La reacción al anuncio de la salida de Ben Ali es difícil de determinar dado el estado deexcepción decretado. Se oyen gritos distantes, pero las calles siguen desiertas, y el toque dequeda -en vigor entre las 17.00 horas de esta tarde y las 6.00 horas del sábado- sigue siendorespetado. No obstante, algunas fuentes indican que se viven enfrentamientos violentos en laperiferia de la capital.



