El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, habló ante unos dos millones de personas que se reunieron
en las calles de El Cairo para pedir su dimisión. En su discurso confirmó que no se irá del poder,
que detenta desde hace 30 años, y lanzó la histórica frase de "la historia me juzgará".
Además, adelantó que no se presentará a las elecciones de septiembre.
"Le pido a Dios que me ayude a desempeñar mi cargo de una manera que sea satisfactoria para
Dios y mi pueblo. Egipto saldrá de esta situación más fuerte, con más confianza y estabilidad. "El
pueblo será más conciente de sus intereses y será más cuidadoso de no sacrificar su estabilidad",
fueron algunas de las frases del cuestionado presidente.
"Estoy orgulloso de lo que hice en Egipto, he luchado por él y moriré en esta tierra. La
historia me juzgará así como a otros", afirmó.
En tanto, los manifestantes seguían exigiendo que Mubarak abandone el poder inmediatamente.
"Vete ya, Vete ya", gritaron los manifestantes que permanecían esta noche en la céntrica plaza
Tahrir.
"El presidente es muy tozudo, pero nosotros lo somos más", declaró a la gente uno de los
líderes de las manifestaciones por altavoz.
Según el diario estadounidense New York Times, el presidente estadounidense, Barack Obama,
uno de los mayores aliados de Mubarak, de 82 años, le pidió que renunciara a presentarse a las
elecciones presidenciales de septiembre, tras una semana de protestas en Egipto, que habrían dejado
más de 300 muertos, según la ONU.
Egipto, el más poblado de los países árabes (80 millones de habitantes), es un aliado de
Occidente y administra el Canal de Suez, esencial para el aprovisionamiento petrolero de los países
industrializados. Es, además, uno de los dos países árabes (el otro es Jordania) que firmó un
tratado de paz con Israel.



