"Se constata una especie de eclipse de Dios, una cierta amnesia; más aún, un verdadero rechazo del cristianismo", dijo el Papa durante el segundo día de su visita a este país para presidir la Jornada Mundial de la Juventud. "Una negación del tesoro de la fe recibida con el riesgo de perder aquello que más profundamente nos caracteriza".
Benedicto XVI advirtió este viernes a España que se ha producido un "eclipse" de Dios en la sociedad actual y criticó la visión utilitarista de la educación que, según dijo, olvida la búsqueda de la verdad y favorece los abusos de la cienc
El Papa alertó sobre un "eclipse" de Dios y criticó el utilitarismo

En su tercera visita a España, el pontífice volvió a hacer hincapié en la prédica que revela la mayor preocupación de su pontificado: la pérdida de las raíces cristianas en Europa. No es de extrañar que España, una nación que fue bastión del catolicismo y paladín de la Contrarreforma que combatió los embates de la revolución protestante, sea el país que más ha visitado en sus seis años en el trono de Pedro.
Durante la jornada, Benedicto se entrevistó con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y con el rey Juan Carlos, visitó el monasterio de El Escorial y ante jóvenes de 193 países celebró el vía crucis en un recorrido engalanado por el canto de saetas, unas coplas aflamencadas de origen popular que se cantan a las imágenes que representan la Pasión de Cristo durante la Semana Santa española.
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El ilustre visitante se entrevistó en la Nunciatura con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con quien abordó las relaciones bilaterales entre España y la Santa Sede, debilitadas en los últimos años tras las reformas impulsadas por el gobierno socialista para legalizar el matrimonio homosexual, agilizar el divorcio y facilitar el aborto.
Ambos dialogaron sobre la crisis económica en Europa y otros asuntos de la agenda internacional, como las revueltas en los países árabes.
Zapatero regaló al Papa un facsímil de la "Obra del Obispo Martínez Compañón sobre Trujillo del Perú en el siglo XVIII", mientras que el pontífice correspondió con una estilográfica.
El Papa se dirigió a unas 2.000 jóvenes religiosas congregadas en el monasterio de El Escorial, a las afueras de Madrid, una imponente construcción renacentista del siglo XVI ordenada por el rey Felipe II, que actualmente sirve de panteón para los reyes de España y en la que también residen monjes de la orden de San Agustín.
Con alusiones similares a las del jueves exhortando a Europa a no perder su identidad cristiana, Benedicto XVI pidió a las religiosas consagradas que ejerciten la "radicalidad evangélica" para hacer frente a la "mediocridad y el relativismo".
"La radicalidad evangélica es estar arraigados, edificados en Cristo y firmes en la fe", señaló.
"Estamos a tope desde el primer día. Súper contentas y disfrutando", dijo Milagros Cabrera, una monja peruana de 40 años que asistió al encuentro. "La Iglesia siempre ha estado perseguida. Lo importante es que se mantenga en pie".
El Papa llegó a El Escorial en papamóvil saludado por centenares de jóvenes católicos que asisten estos días a la Jornada. Después del encuentro con las religiosas, se dirigió unos 1.500 miembros de la comunidad universitaria, entre profesores y alumnos.
Benedicto recordó sus años como joven profesor de teología en la Universidad de Bonn, en Alemania, tras la Segunda Guerra Mundial. Y pidió a docentes y estudiantes que recuperen la pasión de una universidad genuina, que busquen el camino hacia la verdad", que, afirmó, es el camino de la "inteligencia, del amor, de la razón y de la fe".
El pontífice criticó el modelo de educación "utilitarista", que se dedica exclusivamente a formar profesionales competentes y eficaces que satisfagan la demanda laboral en cada preciso momento.
"Sabemos que cuando la utilidad y el pragmatismo inmediato se rigen como criterio principal, las pérdidas pueden ser dramáticas", señaló. "Desde los abusos de una ciencia sin límites, más allá de ella misma, hasta el totalitarismo político que se aviva fácilmente cuando se elimina toda referencia superior al mero cálculo del poder".
Antes de viajar a El Escorial, el Papa visitó al rey Juan Carlos y a la familia real en el palacio de la Zarzuela. En un ambiente cordial, el monarca regaló a Benedicto un facsímil de las cantigas del rey Alfonso X el Sabio, compuestas en el siglo XIII, mientras que el Papa correspondió con un mosaico de la Plaza de España de Roma.
En otro de los actos del día, doce afortunados peregrinos pudieron almorzar con el Papa, incluyendo a Sylvie Kambau, de 29 años y natural de la República Democrática del Congo.
"La comida fue magnífica", señaló Kambau. "Es una persona muy agradable. Nos ha escuchado y ha sido un momento fantástico".
El segundo día de la visita del Papa también se vio salpicado por incidentes menores entre la policía y opositores al viaje del pontífice, que protestan por el gasto que supone en tiempos de crisis económica como los que vive España.
Al caer la tarde, Benedicto XVI cerró su apretada jornada congregando de nuevo a centenares de miles de jóvenes católicos de 193 países en el centro de Madrid para celebrar el vía crucis.
Como si fuera una Semana Santa en pleno agosto, el pontífice pidió a los jóvenes que no "pasen de largo el sufrimiento humano".
La cruz de la Jornada Mundial de la Juventud, la misma utilizada por Juan Pablo II al crear este encuentro en los años 80, recorrió las 14 estaciones del vía crucis, representadas por algunas de las imágenes más importantes de la Semana Santa española traídas por sus cofradías titulares desde distintas regiones.
Entre otros pasos venidos a Madrid se encuentra el conocido Cristo de la Buena Muerte, la Santa Cena —una talla del siglo XVIII del imaginero español Francisco Salzillo— y la Virgen de Regla de Sevilla, del siglo XVII.
La cruz fue portada por distintos grupos de jóvenes representando dolores de la Iglesia. Entre ellos, los afectados por los terremotos de Japón y Haití y católicos perseguidos en algunos países de Oriente Medio y Africa.
A partir del sábado, la reunión del pontífice con los jóvenes entra en su recta final. El Papa celebrerá una misa para seminaristas en la catedral de la Almudena. Posteriormente, las celebraciones se trasladarán al aerodromo de Cuatro Vientos, a las afueras de la capital española, donde tendrá lugar una vigilía.
FUENTE: AP