Carlos Mamani, el trabajador boliviano rescatado en Chile tras permanecer 70 días bajo tierra, vive en una casa de barro, sin agua y sin ayuda. Mientras sus compañeros chilenos van a la TV, él tiene pesadillas y dice que la ayuda prometida por Evo Morales

El minero pobre y okupa

Por UNO

El minero boliviano Carlos Mamani, el único extranjero de los 33 rescatados de la mina San José,denunció falta de ayuda para superar las precarias condiciones en las que vive en Chile junto a su

esposa y una pequeña hija aunque se quiere quedar en este país.

"No hubo ninguna ayuda de nadie", señaló a AFP el minero, quien vive en una precaria

vivienda, de barro y cartón, sin agua y alcantarillado en una ocupación ilegal en las cercanías de

Copiapó, a unos 800 km al norte de Santiago.

El minero, de 23 años, relató telefónicamente que buscó ayuda en el municipio para comprar

una casa. "Estaba buscando comprar una casita mediante la alcaldía, pero no hubo ninguna ayuda.

También fui a la Intendencia (gobernación)", afirmó.

Su historia es portada este miércoles del diario Las Últimas Noticias de Santiago. Mamani fue

uno de los 33 mineros recatados el 13 de octubre pasado al cabo de 70 días de encierro al fondo de

la mina San José.

El día de su rescate el presidente boliviano, Evo Morales, viajó a Chile para acompañar a su

familia e invitarlo a vivir nuevamente en Bolivia, donde le ofreció una casa y trabajo. Mamani y su

familia viajaron a La Paz el 18 de octubre. Un tío de él reveló a la prensa que Morales "le ofreció

trabajo como jefe de transportes" de la principal empresa estatal petrolera YPFB, con un salario

mensual de 7.000 bolivianos (unos 1.000 dólares).

Consultado sobre ese ofrecimiento, Mamani dijo: "No voy comentar eso. Me quiero quedar en

Chile".

Otros de sus compañeros han tenido mejor suerte. Algunos dictan charlas motivacionales y

sacan buen provecho de contar su historia en los medios de comunicación.

El suegro de Mamani, Johny Quispe, se manifestó preocupado por la suerte de su yerno y dijo

que el haber mantenido el compromiso de guardar silencio sobre lo que pasó al interior de la mina

le restó oportunidades.

"Él ha guardado el compromiso que habían hecho en la mina, diciendo que no iban a hablar

nada. Tenía muchas ofertas; los periodistas dormían en las afueras de su hogar", dijo Quispe a AFP.

"Este niño cumplió, pero algunos no cumplieron y han ganado mucha plata contando la historia. Por

ser obediente salió perdiendo", se descargó.

Fuente: Infobae