Mathieu Goreau es un profesor francés que vive hace dos años en El Cairo. En exclusiva para A24.com, comparte su diario del conflicto. La valentía, el miedo, la muerte y el cambio.

El conflicto en Egipto día día, relatado por un testigo en su diario

Por UNO

Egipto, enero 2011: Mi nombre es Mathieu Goreau, tengo 30 años y soy profesor. Trabajo desdeseptiembre con mi esposa en una escuela francesa a 20 kilómetros de El Cairo. Voy a escribir aquí

lo que comenzó a pasar en éste país que hace 30 años vive bajo el gobierno de Mubarak.

Martes 25: Hoy es feriado en Egipto (es el Día de la Policía) y anuncian que será

un día histórico. Luego de la caída del gobierno de Túnez, en El Cairo habrá una gran manifestación

popular. En las calles me entero de que la gente bautizó a la jornada como el "Día de la rabia" y

que todos los que conozco que van a ir a la marcha en la plaza Tahrir a pedir que Mubarak se vaya.

Estoy tranquilo.

Jueves 27: En la escuela, todo el mundo habla de lo que pasó el martes. Los

profesores egipcios dicen que nunca han visto algo semejante y que mañana será aún peor. En Egipto

el fin de semana son los días viernes y el sábado.

Viernes 28:
El día empezó tranquilo. Tenía que trabajar en casa y estaba allí

cuando, a las 15, alguien tocó a la puerta: era una familia amiga que no había tenido noticias

nuestras y quería saber cómo estábamos. Parecían muy afectados con lo que está pasando y querían

asegurarse de que no nos pasara nada malo. Nos contaron que el gobierno había prohibido salir a la

calle después de las 16. Nos empezamos a preocupar.

Sábado 29: Primera sorpresa: Internet y el teléfono no funcionan. Como no tenemos

televisor, no sabemos nada de lo que ocurre. A partir de las 12, después de la oración, podemos ver

a grupos de gente que pasan por nuestra calle gritando y que se van por la avenida Gamat el dawal,

que está al lado de nuestra vivienda. Salimos a ver qué pasa. En la avenida nos juntamos con la

manifestación y vamos para la plaza Tahrir.

El ambiente es lindo, es muy emocionante ver a esta gente despertar, gritarles a sus vecinos

que se sumen y salgan de sus casas. También hay muchísimos policías. Cruzamos el Nilo y llegamos al

puente. Más policías nos están esperando y cuando nos acercamos tiran balas de goma y un gas que te

hace llorar. La gente se va por las calles corriendo y llorando y hay mujeres viejas que tiran

agua, Pepsi y cebolla por los balcones para que la gente alivie el dolor del gas en sus ojos.

Un grupo grande de manifestantes intenta pasar el Nilo por otro puente, pero se repite la

escena. Con mi esposa nos alejamos de la muchedumbre para ver si podemos pasar por otro puente.

Pasamos sin problemas (con nuestras caras de europeos). Cerca de la plaza vemos humo, fuego,

policías uniformados y otros de civil. Todos muy agresivos. Nos decimos que mejor sería irnos de

ahí y empezamos a volver a casa...

La avenida Gamat el Dawal está llena de gente y de policías. Sólo se ve el humo de los gases.

No se puede pasar. El gas es muy fuerte y unas personas refugiadas en un micro nos invitan a

esperar adentro, con ellos. Después de algunos minutos encontramos un taxi que nos lleva a casa. El

hombre maneja como loco y nos dice: "Mubarak está terminado".

Llegamos y llamamos a nuestros amigos. Nos dicen que hay 100 muertos en todo el país, que la

policía se ha ido de la cuidad y que abrieron las puertas de algunas cárceles para provocar caos.

Los prisioneros estén en la calle robando tiendas y casas.

Llega la noche; no hay autos, la gente se organiza. Los hombres salen con palos y cuchillos a

bloquear los cruces. Eso se repite en todo El Cairo.

Veo al padre de una alumna con un palo de baseball y a otro vecino con una pistola. Me gritan

que vuelva a mi casa y que cierre todo. La noche pasa con el sonido de gritos y de balas. Un amigo

me llama para advertirme que tenga cuidado, que en su edificio entraron ladrones y que los vecinos

los echaron. La escuela estará cerrada por una semana. El primer ministro, "El Jefe", está fuera de

juego.

Por primera vez desde que estoy aquí cierro la puerta y la bloqueo con muebles.

Domingo 30: Todo parece cerrado. No hay nadie, no hay autos. El Cairo está vacío.

Pensamos que tenemos que salir antes del toque de queda. Compramos cigarros en un supermercado a

una persona que estaba temblando. Se nota que no durmió en de toda la noche. ¡Un vendedor de flores

tiene su negocio abierto!

Comemos con unos amigos franceses que no habían salido de la casa en los últimos dos días y

están muertos de miedo mirando la tele. Pasamos por la Plaza Tahrir, donde se ven cosas increíbles:

gente dando comida a los soldados; chicas con flores subiendo sobre los carruajes militares;

sonrisas porque posan con ellos. Dan muchas ganas de quedarse aquí...algo está pasando.

Pasamos la noche en la casa de otra amiga en un barrio de gente adinerada. Antes pasamos por

el supermercado, vemos personas con mucho miedo comprando fideos, azúcar, todo lo que pueden en un

ambiente de total paranoia. Mientras tanto, los aviones de la fuerza aérea pasan todo el tiempo.

Lunes 31: Mi mujer está cansada y nos quedamos en la casa de nuestra amiga toda la

mañana. Volvemos más tarde caminando. Vemos mucha gente esperando para comprar pan. Dicen que

mañana será un día muy especial porque más de un millón de personas irá a reclamar la renuncia de

Mubarak.

Martes 1: Nos tomamos un taxi para ir a la plaza Tahrir y el taxista nos pregunta:

"¿Son periodistas?". Cerca de la plaza hay muchos autos y le pedimos que nos baje antes de llegar.

"Podemos parar donde queramos, ¡somos el sistema!", nos contesta el hombre.

Vemos una multitud de gente que nos emociona. Igual nos paran y nos revisan los bolsos porque

quieren ver si tenemos armas. Hay de todo: hombres y mujeres (en este país machista), pobres y

ricos, viejos, chicos, musulmanes y cristianos pidiendo "que se vaya Mubarak".

Hay gente limpiando las calles y periodistas de todos los países. Encontramos al hombre que

nos invitó a refugiarnos en el micro hace dos días y nos dice con aire victorioso: "¿Ven lo que

pasa?".

La gente está segura de que va a ganar y espera que Mubarak hable y renuncie.

Cuando habla, Mubarak dice que se va a quedar hasta setiembre... creo que no entendió el

mensaje de la gente. Me paso toda la noche con amigos y bebemos y discutimos: necesitamos quemar

energías.

Miercoles 2:
¡Volvió Internet!

La tienda a donde vamos siempre está abierta. Les avisamos a nuestras familias que estamos

bien. Escuchamos la radio. Seguimos las noticias. Todo cambió. En las calles hay grupos "pro

Mubarak" que se pelean cuerpo a cuerpo con la gente que permanece en la plaza Tahrir. ¿De dónde

salieron?.

Hacía cuatro días que los policías se habían retirado de las calles y la violencia había

cesado. Me entero que los "pro Mubarak" son policías. Es la nueva carta de Mubarak. El movimiento

popular se estaba transformando en algo demasiado potente. En las calles ya se vive un clima de

guerra civil. Me voy a dormir con mucha tristeza.

Jueves 3: La guerra sigue. Por primera vez desde el inicio del movimiento popular

no salgo de la casa. Los extranjeros son golpeados en la calle. Mis amigos franceses se están

yendo. La escuela estará cerrada también la semana próxima. Mubarak acaba de decir que quiere irse

"pero no puede porque sería un caos". No puedo creerlo. Éste país podría vivir sin él. No me siento

en peligro pero tengo miedo y siento que no tengo nada más que hacer aquí. Por primera vez voy al

sitio de internet de Air France para ver cuánto cuesta un pasaje a Francia. Este país necesitó 30

años para despertar y no quiero ser testigo de lo que va a pasar.

Fuente: www.a24.com