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El Bin Laden Bueno

Por UNO

"Fue el Ninja del barrio hasta que volaron las Torres Gemelas. En cuanto vio en un periódico la foto de Osama bin Laden, sintió que era su doble. Compró uniforme de fatiga, turbante, blusones blancos, se dejó crecer la barba y comenzó a patrullar las calles del peligroso barrio Santa Fe de Bogotá con el aspecto del terrorista más buscado del planeta. Y así lleva desde entonces, cuidando el comercio día y noche a cambio de propinas, ajeno a las salvajadas que hacía el original", describe el diario El Mundo a Hichster Londoño Hasmet.

“Nací en Arabia Saudita pero me crié en Cali. Soy el vigilante del barrio”, comenta con orgullo. “¡Cuidado Osama, que los gringos lo ven y lo extraditan!”, le gritan riendo un par de vecinos. “Dijeron que estaba usted en el fondo del mar y yo les dije a los gringos que andaba por acá”, bromea otro.

Tras la muerte del lidr de Al Qaida, este hombre ganó más popularidad y todo el mundo bromea con él aprovechando la coyuntura.

“Estuve en el Ejército, fui un año paramilitar en Puerto Boyacá, tuve que matar pero no me importó porque eran guerrilleros -relató al periódico español-. La guerrilla me secuestró, me les volé cuando se dieron cuenta de que yo era el Rambo del Magdalena Medio (región de influencia paramilitar en el centro del país). Me pegaron seis tiros”.

Llegó a la capital, asegura, huyendo de los dos bandos, “unos me buscaban por desertor y otro por paramilitar”, pero no hace mucho esfuerzo por resultar creíble.

“A veces pienso que Osama era mi padre. Mire esta foto donde está chiquito, es igual que la mía”, el dijo al periodista de El Mundo mientras le mostraba su cédula antigua junto a la página de una revista extranjera en donde se ve al terrorista islámico en su adolescencia. “Fue un hombre que hizo historia”.

Este Osama bueno hace mucho que no sabe nada de su padre ni de sus dos hermanas. Sólo sabe de su madre, aunque apenas la visita porque sigue en Cali.  Vive en una habitación donde guarda siete uniformes militares y varias camisas blancas, necesarias para su actual disfraz, porque en sus inicios fue un Ninja.

“Para ser vigilante en este barrio, que es muy pesado, se necesita una persona de respeto como yo, que saque corriendo a los ladrones”, graficó.

Como cierre, asegura, sin embargo, que no le gusta la violencia y mucho menos la del auténtico Osama bin Laden. “Digamos que yo soy el Osama bueno”, cerró ante la cámara del periódico español.  

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