El gobierno de Barack Obama dijo este jueves que investigaba una amenaza terrorista contra Estados Unidos "creíble y específica pero no confirmada" conforme se acerca el décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
"En esta instancia, es correcto que hay información específica, creíble, pero no confirmada", dijo el Departamento de Seguridad Interna en un comunicado.
"Hemos dado, y seguiremos dando todos los pasos necesarios para mitigar cualquier amenaza que se presente. Continuamos pidiendo al pueblo estadounidense que permanezca vigilante conforme nos acercamos al fin de semana", añadió.
Las fuentes oficiales que hablaron con las televisiones locales no revelaron más detalles sobre la amenaza, aunque sí han precisado que se dirige a objetivos en las ciudades de Washington y Nueva York, las mismas zonas en las que murieron más de 3.000 personas en 2001.
El resto de informaciones proviene de fuentes anónimas que citan los medios. Obama ha llamado a "redoblar los esfuerzos" a los equipos de seguridad tras conocer la noticia, según las agencias internacionales.
Y según comenta la cadena CNN basándose en informes de la ABC, tres indivíduos sospechosos de lazos con Al Qaeda -uno de ellos de nacionalidad estadounidense- entraron en el país en agosto y ahora la inteligencia está buscando al menos dos vehículos que alquilaron en Missouri. Se teme que al menos uno de esos automóviles sea utilizado como bomba.
Las primeras pistas de esta amenaza proceden, de acuerdo con los datos facilitados por los canales de televisión, de algunos de los documentos recogidos en la casa de Pakistán en la que fue descubierto y abatido Osama Bin Laden.
El FBI y Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York, convocaron a una rueda de prensa para aclarar lo que se conoce hasta ahora sobre la amenaza.
Durante las últimas semanas, varias autoridades del Gobierno y en particular la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, habían insistido en que no se había detectado ninguna amenaza verosímil de un posible atentado en torno al aniversario del 11-S.
El país se mantiene en "vigilancia máxima" y el Gobierno emitió el pasado 2 de septiembre una "alerta mundial de viaje" para los ciudadanos estadounidenses, al insistir en la "continua amenaza que aún representan Al Qaeda y sus aliados".
Fuente: El Pais y AFP


