Políticos e hinchas criticaron la falta de seguridad y el vacío de poder en el país. "La policía antidisturbios disparó al aire, y entonces la gente se asustó e intentó salir por una puerta cerrda", denunció uno de los asistentes al encuentro

Culparon al Ejército egipcio por los enfrentamientos en el partido que dejó 74 muertos

Por UNO

Los políticos y aficionados del fútbol denunciaron la actuación del ejército en el trágico suceso ocurrido en la ciudad egipcia de Port Said, tras un partido, cuando los enfrentamientos entre las aficiones de los dos equipos causaron la muerte de al menos 74 personas.

Otras mil personas resultaron heridos en la noche del miércoles. Los seguidores del Masry invadieron el terreno de juego y corrieron tras los jugadores del equipo visitante, el Al Ahly, el club más importante de Egipto.

Los Hermanos Musulmanes, cuyo partido Libertad y Justicia se hizo con la victoria en las elecciones parlamentarias, culpó a "una mano invisible".

"Esto confirma que hay un plan invisible detrás de esta masacre injustificada. Las autoridades han sido negligentes", expresó el movimiento a través de un comunicado.

Las calles de la ciudad amanecieron este jueves más tranquilas, sin apenas policías y militares en las calles. "El Consejo Militar quiere demostrar que el país se dirige hacia el caos y la destrucción", dijo Mahmoud El-Naggar, de 30 años, técnico de laboratorio y miembro de la Coalición de la Juventud Revolucionaria en Port Said.

"¡Abajo el Gobierno militar!", coreaban miles de egipcios en en la estación principal de tren de El Cairo, donde se reunieron los aficionados heridos al regresar de lo que un ministro califició como el peor desastre en un partido de fútbol. Cientos de manifestantes se reunieron frente a la sede de la televisión estatal y están convocadas manifestaciones.

El jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto, Mohamed Hussein Tantawi, afirmó que encontrará a las personas que están detrás de los enfrentamientos. "Este tipo de sucesos pueden pasar en cualquier parte del mundo, pero no permitiremos que los que están detrás escapen", señaló.

Asimismo, apuntó que las víctimas recibirán una compensación después de que sus casos sean examinados: "Superaremos esta etapa. Egipto será estable. Tenemos una hoja de ruta para transferir el poder a civiles electos. Si alguien está tratando de generar inestabilidad en Egipto, no va a tener éxito. Cada uno tendrá lo que se merece".

La invasión de campo provocó el pánico entre la multitud. La mayoría de las muertes se produjeron a causa de las aglomeraciones y el pánico. Las imágenes de televisión mostraron a agentes de seguridad, lejos de detener los incidentes, incluso hablando por teléfono móvil.

"Se produjo una estampida, la gente se empujaba contra la puerta metálica y se empezaron a pisotear", afirmó Osama El-Zayat, un testigo de 23 años. "La policía antidisturbios disparó al aire, y entonces la gente se asustó e intentó salir por una puerta cerrda. No sé si era fuego real o no. La gente lloraba y gritaba que íbamos a morir".

Varios políticos culpan al Ejército de los disturbios, al que acusan de provocar un vacío de poder durante los últimos doce meses. "Las fuerzas de seguridad permitieron que ocurriera. Los hombres de Mubarak siguen gobernando todavía. El jefe del régimen cayó, pero todos sus hombres siguen en el poder", dijo Albadry Farghali, parlamentario en Port Said.

Otros pusieron el foco en presuntos matones a sueldo. "Grupos desconocidos se colaron entre los aficionados y comenzaron la violencia. Yo estaba en el partido y vi que quienes hicieron esto no eran de Port Said», afirma Farouk Ibrahim. «Eran matones, como los que utilizaron durante las elecciones".

"Vi a personas con machetes y cuchillos. Algunos fueron atacados con estas armas, otras fueron arrojadas de sus asientos mientras ocurría la invasión", afirmó un periodista que asistió al encuentro. Gran parte de las víctimas fallecieron a causa de la estampida, pero otros murieron por la caída desde sus asientos. Los aficionados lanzaron bengalas.

Al parecer, los problemas comenzaron cuando los aficionados del Ahli mostraron pancartas con insultos hacia el Port Said y un simpatizante de ese equipo saltó al campo con una barra de hierro.

Los seguidores del Al Masry reaccionaron saliendo al campo de juego, donde atacaron a los futbolistas del equipo rival. Después se dirigieron a las tribunas para agredir a los aficionados del Ahli.

Fuente: ABC.es