Muy duro con la prensa, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, advirtió que seguirá defendiéndose de las "infamias" de los medios "con la ley en la mano", en su informe anual al país en el que llamó a concertar un proyecto nacional "ahora que están cambiando las relaciones de poder".
Correa contra los medios

"No permitiré que se metan con mi honor. No permitiré que se metan con mi familia, mi mayor tesoro y que ya ha sufrido demasiado, y no permitiré que se metan con el 30 de septiembre donde manos criminales asesinaron a cinco compatriotas e hirieron a cientos más", dijo en su discurso tras cuatro años y medio en el poder, que coincidió con la celebración de las fiestas patrias.
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"Ante cualquier infamia sobre estos tres aspectos responderé con la ley en la mano. Cuatro años y medio de una campaña sistemática para tratar de destruir la reputación del presidente ya que se ven impotentes en las urnas", añadió en el acto en la Asamblea Legislativa ante unos mil invitados.
El 30 de septiembre de 2010, Ecuador vivió una sublevación policial por reclamos salariales que terminó en una crisis considerada por el gobierno como un intento de golpe de Estado.
La revuelta motivó una columna de opinión publicada en el diario El Universo -uno de los de mayor circulación en el país-, que desencadenó en un juicio que mantiene enfrentado al gobierno con un sector de la prensa.
Las portadas de los principales diarios en Ecuador abrieron el miércoles con grandes letras rojas y negras que decían: "Por la libertad de expresión", reaccionando a la sentencia que recibió El Universo el 20 de julio, en una demanda por injuria planteada por Correa.
"En un vergonzoso espíritu de cuerpo y por defender a un periodista calumniador, pretenden demostrar que los pájaros dispararon a las escopetas", afirmó el mandatario socialista, al referirse a lo que considera como un intento para desvirtuar la intentona golpista.
En un fallo de primera instancia, un juez dictaminó tres años de cárcel para los tres directivos del rotativo y un ex editor de opinión, así como una indemnización de 40 millones de dólares.
"Hoy con más frenesí que nunca se lanzan contra nosotros por el 'delito' de aplicar la ley a quienes siempre se creyeron por encima de ella. No nos amedrentarán, no podrán engañar a todos, todo el tiempo", advirtió el gobernante, que mantiene otra querella contra dos periodistas más