El libro Rostros de la esperanza retrata la vida de los 50 chicos que nacieron el día del atentado
a las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono. Una de estas personas fue Christina Taylor,quien fue asesinada de un balazo en el pecho anteayer,
en elatentado de Tucson. El sábado Taylor decidió acudir con un vecino a escuchar a la congresista de su estado,Gabrielle Giffords, donde resultó herida de muerte. Su vecino, quien resultó herido también, peroestá ileso, la invitó debido a que hace poco fue electa al consejo estudiantil de su escuela y leinteresaban los temas sobre el gobierno. "Era muy buena hablando en público. La veía fácilmente dedicándose a la política. Era una gran líder", dijo su padre a los medios. Sus compañeros de escuela también la consideraban una buena oradora y una "patriota" a la quele gustaba vestirse de rojo, azul y blanco, los colores de la bandera estadounidense. Christina era además la nieta de Dallas Green, un jugador de las grandes ligas de baseball deEstados Unidos, y posteriormente director de los Philadelphia Phillies en la época en que el equipoganó la Serie Mundial, en 1980. A través de un comunicado, el presidente del equipo, David Montgomery, dijo que "laorganización de los Filis da sus más sentidas condolencias a Dallas, a Sylvia y a toda la familiaGreen por la absurda y trágica pérdida de la vida de Christina". Las otras cuatro víctimas mortales son Dory Stoddard, un trabajador de la construcción de 76años retirado que se abalanzó sobre su mujer para protegerla cuando el pistolero comenzó a dispararsobre la multitud. Su mujer fue alcanzada tres veces en las piernas, pero se recupera en elhospital. Dorothy Morris, 76 años, y Phyllis Scheck, 79, también murieron.



