Las formas para conseguirlo fueron variadas, y van desde salas al interior de carpas en Santiagohasta buses escuela en Constitución (361 kilómetros al sur de la capital), o clases en comisarías
en la ciudad de Lebu (651 kilómetros al sur).
"Estoy muy consciente de que muchas de estas soluciones son transitorias, que no van aentregar todas las comodidades que los alumnos y los profesores se merecen, pero estoy seguro quetodos los chilenos y chilenas sentimos hoy día, a pesar de la precariedad de algunas de lassoluciones, un tremendo orgullo y una inmensa alegría", manifestó Piñera. El gobierno eligió la ciudad de Constitución para dar a conocer su reporte, en el que detallóque 1.250.000 niños se quedaron sin entrar a clases a inicios de marzo, los que se redujeron a28.000 el pasado viernes 23 y al mínimo este lunes. El ministro de Educación, Joaquín Lavín, recibió hace 45 días la tarea de dar inicio al añoescolar este 26 de abril, y aunque aclaró que las condiciones no son las mejores, subrayó que"todos los niños de Chile están en clases". Buses, comisarías e iglesias Las dos carpas ubicadas al interior del nuevo recinto que albergó al liceo Manuel BarrosBorgoño en Santiago, cuyo edificio original resultó dañado con el terremoto, son una medida deurgencia que se queda chica ante las soluciones que se adoptaron en zonas más afectadas. Pese a la publicidad del gobierno, los maestros dicen que todavía falta mucho para adecuarlos salones. En la región del Maule, una singular iniciativa en Constitución -una de las ciudades másgolpeadas por el terremoto y tsunami- fue el diseño de una escuela formada por busesreacondicionados y dispuestos alrededor de un patio central. "Están los niños en sus clases y quedó muy interesante porque es el resultado de un proyecto completo, no sólo el ingenio de haber adaptado los buses", le relató a BBC Mundo Alberto Viviani,arquitecto a cargo, quien destacó que "es una alternativa súper válida" que podría replicarse. Otra imagen que llamó la atención fue la de 78 niños del colegio Cerro La Cruz de Lebu, en laregión del Bío Bío, asistiendo a clases en el interior de una comisaría de carabineros (policíanacional chilena). Muchos establecimientos a lo largo del país se levantaron al interior de escuelas modulares ocontenedores similares a los que inundaron las calles de Talcahuano tras el maremoto. También huboiniciativas como erigir un colegio al interior de viviendas de emergencia conocidas como mediaguas,o recurrir a una iglesia evangélica para habilitar tres salas de clases. "Normalidad aparente" Tras el anuncio del presidente Piñera, en el Colegio de Profesores advirtieron quelas condiciones en que los estudiantes están retomando las clases no son las mejores, y pidieronque la orientación psicológica tanto a alumnos como a docentes se transforme en un elementoprincipal en las salas. El gobierno invertirá US$3.000 millones para reconstruir aproximadamente 1.000 escuelas. Olimpia Rivera, segunda vicepresidenta del organismo, le dijo a BBC Mundo que el terremotodejó efectos mentales serios en muchos profesores y estudiantes, advirtiendo que "el afán deparecer en una normalidad aparente nos está llevando a forzar una realidad que tarde o temprano vaa pasar la cuenta". "Hoy día los niños y niñas necesitan un tratamiento especial, un abordaje que les permita empezar paulatinamente, porque esto no se soluciona de un día para otro. Valoramos el esfuerzo queestán haciendo con la instalación de aulas, pero lo sustantivo son los seres humanos y en eso noestán cabalmente preparados todavía", expresó. El Colegio de Profesores se va a reunir este martes con el ministro Joaquín Lavín paraanalizar los pasos futuros, mientras Sebastián Piñera anunció la inversión de US$3.000 millonespara reconstruir las más de 1.000 escuelas destruidas por el sismo de 8,8 grados Richter. Además, el mandatario espera que al 15 de marzo de 2011 existan 15 liceos de excelenciafuncionando a lo largo del país, y se comprometió a "llegar con banda ancha (internet) y computadora todas las escuelas y a todos los hogares" del país.



