Los opositores se habían hecho en la jornada de hoy con el control de varias ciudades libias al cumplirse una semana de la revuelta popular que dejó más de 200 muertos en un país que, según el hijo de su máximo líder Muammar el Gadafi, se halla al borde d

Aviones militares atacaron a los manifestantes que piden la renuncia de Gadafi en Libia

Por UNO

TRIPOLI.- En un clima de extrema violencia en Libia, aviones del ejército dispararon hoy contra losmanifestantes en Trípoli, según la cadena de televisión qatarí Al-Jazeera.

Los manifestantes se habían hecho en la jornada de hoy con el control de varias ciudades

libias al cumplirse una semana de la revuelta popular que dejó más de 200 muertos en un país que,

según el hijo de su máximo líder Muammar el Gadafi, se halla al borde de la guerra civil.

El canal, que cita a habitantes de la ciudad, no precisa las zonas exactas ni los barrios que

fueron bombardeados ni tampoco ofrece un recuento del número de víctimas.

Por el contrario, el periódico electrónico "Quryna", próximo a Seif Al Islam Kadhafy, uno de

los hijos del líder libio desmintió que aviones militares hayan bombardeo a los manifestantes en la

capital.

Al Yazira precisó que los ataques se produjeron poco después de que todas las comunicaciones

telefónicas fueran cortadas de repente en esta parte del país.

Los hechos tuvieron lugar menos de una hora después de la difusión por la televisión estatal

Libya TV de un mensaje calificado de "urgente" y que parecía proceder del mando de las fuerzas

armadas.

En él se anunciaba el inicio de una operación contra "las guaridas de los autores de actos de

destrucción y de sabotaje" y pedía a la población libia que permanezca vigilante antes estas

"bandas organizadas" y colaborara con las fuerzas del orden en todo el país.

Renuncias

Los días de rebelión sembraron disensos en la cúpula del régimen: el ministro de Justicia,

Mustafá Abdel Yalil, renunció a su cargo para protestar contra "el uso excesivo de la fuerza" en la

represión de las protestas, después que tres diplomáticos libios en el exterior hicieran otro tanto

desde ayer.

La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) indicó que Benghazi, la segunda ciudad

del país, y Syrta, ambas en el este, "cayeron" en manos de los manifestantes y que "hay militares

que se unieron al movimiento".

En el discurso que pronunció anoche, Seif El Islam dio a entender que el régimen libio no iba

a permanecer con los brazos cruzados y aseguró que el ejército desempeñará "un papel esencial" en

el restablecimiento de la seguridad.

En este contexto, miles de personas salieron a la calle en Trípoli incendiando la sede del

gobierno y varios edificios públicos, entre los que se encuentran el Ministerio de Justicia y

comisarías. "Esta situación favorece que haya rumores alarmantes por parte de unos y otros",

explicó el periodista libio Nezar Ahmed, quien mencionó entre ellos la posible huida del país de

Khadafy y disensiones entre altos dirigentes del ejército y de otros cuerpos de seguridad.

Por su parte, la mayoría de las muertes no tuvieron lugar en Trípoli sino en la ciudad de

Benghazi, la segunda del país, donde comenzaron las protestas. En esta ciudad ubicada en el este de

Libia, se registraron los enfrentamientos más sangrientos con las fuerzas de seguridad y desde hoy

los opositores tomaron el control del aeropuerto.

"En la medianoche de ayer la gente tomó el control del aeropuerto de Benghazi. Los soldados

dejaron las armas y abandonaron el aeropuerto al escuchar que Khadafy había huido del país. La

gente tomó las armas (de los soldados)", relató Servet Zengin, un trabajador turco atrapado en esa

ciudad.

Ayer, ante la enorme escalada de violencia y el silencio del gobierno de Trípoli, finalmente

el premier, Al-Baghdadi al-Mahmudi, declaró que Libia "tiene derecho a tomar las medidas para

preservar la estabilidad del país", según indicó la agencia estatal Jana.

En su declaración, el primer ministro reafirmó una teoría que ya había sido difundida por el

gobierno mediante un comunicado, que establecía que una "red de conspiradores extranjeros" estaba

detrás de los disturbios en Libia para "destruir la unidad" del país. Sin embargo, el régimen

empezó ayer a mostrar las primeras fisuras, cuando su representante ante la Liga Arabe, Abdel

Monheim al-Honi, anunció su renuncia para "unirse a la revolución" y protestar contra la

"represión".