La detonación, ocurrida en el barrio comercial de Kizilay, dañó seis vehículos y numerosos edificios, indicó el canal de TV turco NTV. Provocó, además, un incendio -rápidamente sofocado por los bomberos-, y la rotura de vidrios en los negocios adyacentes.
Besir Atalay, viceprimer ministro del gobierno turco, señaló que hay también 15 heridos a causa del ataque.
El gobernador de Ankara, Alaadin Yüksel, no quiso confirmar que se trataba de un atentado en un primer momento, afirmando que se estaban "investigando todas las pistas".
Pero poco después, se estableció que el hecho fue provocado por una bomba escondida en un automóvil, según indicó otro viceprimer ministro turco, Bulent Arinç, citado por las cadenas de televisión.
Arinç también confirmó que las autoridades disponen de informaciones que señalan que se trató de una explosión provocada intencionalmente.
La policía estableció un perímetro de seguridad en torno al lugar de los hechos por temor a una segunda explosión, a la vez que enfocó sus primeras sospechas en una mujer que ya fue detenida, según la agencia DPA. El ataque se produjo frente a un edificio gubernamental cerca de la plaza Kizilay, en el centro de la ciudad.
En cuanto a los ideólogos del atentado, hay versiones que señalan al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una organización de rebeldes kurdos que desde hace 27 años realiza acciones armadas y ha llevado adelante este tipo de acciones en el pasado.


