Coletazos. ¿Tan secreta debía ser la reunión entre Cristina y Macri que la Presidencia ni sacó fotos? ¿O fue un capricho de ella? En Guaymallén pasaron más de ¡5 meses! para que Lobos diera

Indignos en la derrota no es lo que este país necesita en esta hora

Por UNO

Por José Luis Verderico

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@jlverderico

Terminado este domingo 29 de noviembre en Mendoza el larguísimo calendario electoral –de hecho hubo ciudadanos que votaron entre siete y nueve veces–, un sector de la clase política nacional y mendocina nos dio un curso acelerado de sinsentido y soberbia. Hablo de algunos que perdieron en las urnas y se borraron del mapa. Se escondieron. Triste.

Contradicción flagrante representa que los mismos que armaron semejante derrotero electoral que comenzó en febrero con las PASO en Capital y San Carlos y culminó este domingo con la victoria del radicalismo en Godoy Cruz hayan sido indignos en la derrota, a tal punto de esfumarse como por arte de magia.

Y de dejar (nos) a los electores-contribuyentes boquiabiertos por tal conducta, que trasciende lo protocolar y afecta lo operativo. 

Voy a ponerle nombres propios a este rubro: Cristina Fernández de Kirchner y Luis Lobos.

De la primera mandataria nacional diré que no me llamó la atención que hace una semana haya recibido a Scioli-Zannini en secreto, tan a hurtadillas que los integrantes de la fórmula oficialista llegaron y se fueron volando. Literalmente. Y fue en un helicóptero que aterrizó y despegó en Olivos casi sin ser visto. Los traspiés deben rumiarse puertas adentro fue el mensaje que llegó el lunes a la noche, y lo comparto, sobre todo si se trata de cuestiones partidarias.

Lo que no defenderé de ninguna manera es que Cristina, que ha hecho uso y abuso de los recursos comunicacionales públicos –cadenas nacionales, redes sociales, publicidad oficial, etcétera– no se haya parado en la puerta de Olivos para darle la bienvenida a quien será el sucesor, como un gesto de grandeza típico de los grandes estadistas.

Tampoco se permitieron fotografías ni filmaciones y por ende tampoco circularon imágenes oficiales del cónclave. 

Raro. Pero después fue la propia Presidenta de la Nación la que observó que el país no es una empresa. Sí, señora. Así es. Pero entonces, si el Estado argentino somos todos, los votantes, partidarios o no, el presidente en ejercicio y el recientemente electo ¿por qué se relativizó el cónclave con Mauricio Macri que llegaba al mismo con más del 50% de los votos a favor? ¿Capricho presidencial? No quiero creer que una persona tan inteligente como ella haya elegido quedarse en naderías.

Capítulo mendocino

Que Luis Lobos se haya tomado más de ¡cinco meses! para dar la cara públicamente esta semana, tras la derrota electoral a manos de la oposición, me parece cuanto menos un despropósito, no sólo para con la militancia de su partido, sino para con todos los vecinos del departamento más poblado de Mendoza y con mayor cantidad de electores, a los que trató de captar en la campaña proselitista: Guaymallén, la misma geografía que desde aquella fría noche del 21 de junio quedó prácticamente huérfana de conducción institucional. Y hablo de una severa dejadez en materia de servicios públicos, barrido, limpieza y recolección de residuos. 

Está claro (y en esto les doy la razón a Lobos y a su equipo) que Guaymallén está repleto de de-saprensivos que tiran basura a los cauces y baldíos, volviendo estériles todos los esfuerzos y labores oficiales, pero hay zonas que lucen al borde del abandono. Y ni hablar de los pozos en las calles, que se multiplican a la velocidad de la luz y que han tornado intransitables muchas calles del departamento.

Buena gente

Por suerte, hay quienes encarnan la contracara de esas conductas típicas del que pierde y se lleva la pelota, porque si pierde se acaba el juego.

El mismísimo Scioli recibió a la sucesora Vidal en territorio bonaerense, donde también fue derrotado, y Miranda en Las Heras al médico Orozco y muchos otros en el país.