¿Qué tienen en común Daniel Scioli, Julio Cobos, Mauricio Macri, Alfredo Cornejo, Luis Lobos, Noelia Barbeito, Carlos López Puelles y Nicolás del Caño? Además de lo obvio, que todos ellos son políticos, es que sus respectivas cartelerías y pintadas todavía están a la vista de todos sin que ninguno de los partidos a los que responden se tome el lógico trabajo de retirarlas y/o limpiarlas.
Este es un claro (mal) ejemplo de lo que la corporación política avala sin necesidad de normativa que lo establezca. Todos ensucian y nadie limpia, sería la síntesis.
Para colmo, las incesantes lluvias están haciendo aún más evidente esa desidia cómplice de dirigentes, militantes y agrupaciones. El agua despega los carteles, o directamente los arrastra, contribuyendo a colapsar las acequias y de esa manera provoca desbordes que terminan diseminando la basura por las calles.Agravan el cuadro de situación los problemas salariales en las comunas. Esto provocó el circunstancial abandono de las tareas de limpieza en cunetas, baldíos y espacios públicos.En verdad, a este complejo estado de situación no sólo lo gestaron los partidos políticos que se niegan a retirar la “resaca” electoral. También los vecinos suelen ser bastantes desaprensivos. Aprovechando la complicidad de la noche, arrojan escombros y todo tipo de basura en lugares que no corresponde.Son los mismos que luego reclamarán con énfasis que la Comuna no hace debidamente su trabajo. La renovación de autoridades en municipios hoy muy cuestionados, como los de Guaymallén y Luján de Cuyo, no es casual. En cierta forma son el resultado de los reclamos cotidianos que los ciudadanos hicieron a su tiempo y no encontraron eco en las autoridades que perdieron su sillón.El gran desafío que tendrán los flamantes intendentes Marcelino Iglesias y el lujanino Omar De Marchi será, además del prioritario de ordenar las cuentas, el de realizar una profunda limpieza. Algo así como un plan “basura cero” que restablezca la normalidad. Sería muy valioso que los candidatos aludidos, como otros tantos que están en deuda, capitalicen esta acción y salgan en masa –como antes de las urnas– a limpiar el enchastre. Lo merecen los que los votaron y los que no lo hicieron.



