El creciente interés por las neurociencias y su impacto en los hechos más simples de la vida cotidiana acredita referentes tan inteligentes como carismáticos. El argentino Facundo Manes es uno ellos y de los más activos en esa invalorable tarea de difusión a escala popular.El neurocientífico ha logrado, a través del efecto multiplicador que posibilitan los medios y más cerca en el tiempo las redes sociales, que a partir del análisis del cerebro se pueda vincular su funcionamiento con la dinámica de una sociedad, la convivencia ciudadana y la inteligencia colectiva.
No pocos relacionan su fenómeno al de Felipe Pigna, quien hace unos años revivió el interés por la historia argentina, pero desde su costado menos dogmático y apelando a las atractivas herramientas que ofrecen los medios actuales.Manes cuenta a su favor con un mayor talento como comunicador. Así lo prueba la enorme cantidad de jóvenes que van a escucharlo con devoción a sus conferencias o que leen con fruición sus libros.
Director del Instituto de Neurociencia de la Fundación Favaloro, Manes fue quien operó a la presidenta Cristina Fernández, lo que instaló su nombre a nivel mediático y lo puso en un lugar de exposición al que aún no estaba acostumbrado.La síntesis de su mensaje podría resumirse en las frases “el conocimiento se genera en equipo. La inteligencia colectiva es mucho más importante que la individual”.Ese concepto, al que más de un político quisiera suscribir, explica por qué Manes fue tentado en varias ocasiones para sumarse a alguna lista. Incluso su nombre sonó como candidato a la gobernación bonaerense por el radicalismo. En cambio, el reputado neurólogo prefirió aportar desde su función entre profesional y didáctica.El viernes estuvo en Mendoza, invitado por la Comuna capitalina, para dar una charla que cosechó una respuesta tan cálida como masiva. Su visión hizo hincapié en que la Argentina cuenta con todos los ingredientes para desarrollarse y ser un país ejemplar en el contexto de América Latina, siempre sobre la base de la educación de calidad y el respeto por el otro. Manes demuestra un particular olfato y sensibilidad para mixturar el cerebro y el corazón con lo que genera una sociedad tan particular como la nuestra. Lo que confirmaría cuán importante se puede ser sin necesidad de ocupar un cargo público.Editorial



