La venta de dólares experimentó un salto importante debido a un combo de factores, como las vacaciones y las pocas inversiones

Vuelve el "apetito verde"

Por UNO

Por motivos distintos, pero con un trasfondo común, se notan cambios fuertes en el comportamiento de variables económicas claves para lo poco que resta de este año y el inicio de 2017.

De nuevo en el billete verde en el centro de escena. Ahora, producto de un combo de factores que lo hacen más requerido.

Llegada de las vacaciones, descenso de las tasas de interés en pesos, las pocas alternativas de inversión con rendimientos reales positivos, el propio fortalecimiento de la divisa estadounidense a nivel global, a raíz del "efecto Trump".

Todo esto hizo que las ventas de billetes verdes experimentaran un gran salto.

Ese nuevo escenario está caracterizado por un dólar más fuerte a nivel mundial y devaluaciones de las monedas de los países emergentes.

El peso argentino no quedó al margen y el dólar, por encima de los $16, forma parte del paisaje con un nuevo jugador activo, el Palacio de Hacienda: comenzó a vender los dólares (en torno de U$S3.000 millones) que había juntado en los tiempos de mercados externos abiertos e incluso después del cierre colocando letras en el mercado doméstico.

La venta de dólares que realiza Alfonso Prat-Gay no tiene, como en otros tiempos, la intención de bajar el precio de la divisas sino de hacerse de pesos.

Hacienda necesita muchos pesos para cubrir el déficit en el último mes del año y cuenta con dólares para conseguirlos.

Por lo pronto, la tan mentada dolarización de carteras (que en otros momentos de la Argentina generó fuertes dolores de cabeza) parece haber regresado.

El Banco Central informó que en noviembre las compras alcanzaron la friolera de U$S1.912 millones, casi 25% más en comparación con las de octubre.

En total, unos 703.000 inversores realizaron transacciones, cifra que supera en unos 100.000 al total del mes previo.

Lo cierto es que, en medio de la discusión por Ganancias, el dólar vuelve a tomar temperatura.

Luego de la fuerte corrección del tipo de cambio oficial en diciembre del año pasado, el valor del billete parecía haberse estabilizado en una franja en torno de $15.

Ahora, ya por encima de los $16, reaparece la discusión acerca de si este es el tipo de cambio de equilibrio.

Debate difícil de zanjar: ya que incluso está en duda la existencia de este concepto: ¿existe el tipo de cambio de equilibrio?

Un tipo de cambio estable en economías con mercados incompletos como la Argentina, es condición necesaria para llevar adelante la actividad productiva. No obstante, su valor funciona como variable de ajuste para compensar la ganancia o pérdida de productividad relativa a otros países y/o para corregir distorsiones impositivas, problemas en los mercados de factores y otras fallas que puedan existir.

Adquirir billetes verdes tiene un componente netamente de cobertura (y conservador) ya que depositar dólares en el banco reditúa poco en términos de tasas. Más aún si se piensa que el tipo de cambio se estabilizará o incluso tenderá a apreciarse por los dólares del blanqueo.

Pero los argentinos no compran dólares para hacer negocios, sino como un clásico refugio ante momentos de cierta incertidumbre.

Para muchos, después de un año de suculentas ganancias en pesos por las tasas altas, llegó el momento de retirarse del mercado y pasarse a dólares hasta que pase el verano. El año que viene será otra historia.

La Argentina tiene una larga historia de quebrar las reglas de juego de la economía y los marcos para la inversión.

Devaluaciones, corralitos, cepos cambiarios y financieros y defaults dejaron manchas indelebles en el imaginario de inversores y ahorristas.

Entre tanto, la baja de las tasas del Central, la inmovilidad del dólar y el blanqueo podrían ingresar en una situación de típico "desensillar hasta que aclare".

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