La provincia está colmada de visitantes y uno de los paseos que las agencias promocionan es el clásico recorrido por la Ciudad. ¿Vos lo harías?

Videonota: nos subimos a un citytour para ver qué les ofrece Mendoza a los turistas

Por UNO

Según los eslogans el vino y las montañas son los atractivos de Mendoza. Sin embargo, cada día, delunes a viernes muchísimos turistas recorren los rincones de la Ciudad en distintos city-tours de

las empresas de turismo que existen (sólo en la que nos brindó el servicio, salen a diario un micro

y dos traffics).

Diariouno.com.ar se sumó a uno de estos paseos por la ciudad y recorrió, junto a

un grupo de turistas nacionales y extranjeros y a un guía, los puntos más atractivos de la

provincia, desde el área fundacional hasta el Cerro de la Gloria y la Iglesia de Lourdes en el

Challao. No faltó ni el Loco Juan.

Precio: 50 pesos; duración: de 4 horas a 4 horas y media (15 a 19). Puntual, el colectivo

partió de la empresa, ubicada en calle Las Heras hacia los distintos hoteles donde los pasajeros

esperaban. Eran unos 7 hoteles, todos en el microcentro, y el recorrido demoró más de una hora.

El equipo: Una familia norteña con cuatro hijos (dos grandes, dos casi bebés); un matrimonio

mayor; una pareja joven en postergada luna de miel; un matrimonio de canadienses que no hablan

español -nada de español-, una mujer sola, de unos 35 años; una familia de Brasil con un hijo con

una remera verde y amarilla; dos extranjeros flacos, hombres los dos, y tres amigas porteñas de

vacaciones.

Las obras de repavimentación y mejoras en las calles de la Ciudad demoraron el paseo: calles

desviadas, calles cortadas y calzadas reducidas (inconvenientes para el colectivo en que nos

trasladábamos).

El itinerario

El recorrido, ya fuera del mapa minado de cortes del microcentro, arrancó en el Área

Fundacional donde el guía, Ezequiel, contó (en castellano y, en voz más bajita, en perfecto inglés

para los canadienses) los orígenes de Mendoza, de su fundador Pedro del Castillo y del terremoto

del 61.

Desde la Cuarta Sección seguimos camino hacia el centro, la Plaza Independencia y sus 4

plazas satélites, con la correspondiente explicación del trazado en damero de la ciudad, de la

necesidad de la forestación y artificial y del riego por acequias, pero sin abandonar el colectivo,

pasando por el barrio cívico y las principales arterias.

El próximo recreo llegó en la Fuente de los Continentes del Parque General San Martín, donde

los pasajeros tuvieron 20 minutos (sólo 20) para tomar fotos y recorrer la rotonda, el lago y el

rosedal. Retomado el paseo partimos hacia el Cerro de la Gloria.

Una vez en el monumento y tras la explicación correspondiente hubo un segundo recreo, donde

los turistas pudieron tomar fotos, aprovecharon para ir al baño y compraron algo para comer o

beber, ya que eran aproximadamente las 18 y hacía unas dos o tres horas que viajábamos.

El último punto patrimonial del recorrido era la Iglesia de Lourdes del Challao, adonde

llegamos después de las vistas panorámicas del Estadio Malvinas Argentinas y del Teatro Griego

Frank Romero Day, cuna de nuestra Vendimia.

La visita a una fábrica chocolates y una pequeña degustación fueron el último punto del

viaje. A las 20 estábamos todos en el colectivo preparados para emprender la vuelta, una hora más

tarde de lo previsto.

La nieve, protagonista

Casi cinco días después de la gran nevada que vivió Mendoza el día 15 muchas zonas de la

ciudad siguen decorados con restos de nieve, que se convirtieron en uno de los mayores atractivos

para los participantes del city tour.

Desde el pasto de las plazas y el Parque San Martín, a los resquicios de las tejas de los

techos y el costado de las acequias, los pocos lugares donde la nieve aún sobrevivía llamó la

atención a estos turistas (sobre todo a los nacionales) y protagonizó fotos y filmaciones.

Piedra libre al Loco Juan

Entre policías y empleados municipales, casi en la cima del Cerro de la Gloria apareció el

Loco Juan, loco así, con mayúsculas, como un primer nombre.

Un atuendo especial para la nieve, un cuellito térmico, una riñonera a la cintura y su

característico casco blanco junto a la libretita en mano, el Loco Juan hablaba por intercom con las

autoridades y nos iba actualizando el estado de las rutas.

"Bajen con cuidado que hay nieve y hielo en la ruta", advertía, concentradísimo en la

comunicación imaginaria, mientras retaba a los niños que se trepaban al monumento.