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El ex titular de la UCIM asegura, además, que la Argentina necesitará de un par de generaciones más para "tomar conciencia crítica" del fenómeno cultural producido por el relato kirchnerista

"El sindicalismo argentino se ha convertido en una fábrica de hacer pobres"

Editado por [{"idCMSUsuario":"88","nombre":"Gonzalo Villatoro","email":"victor_gonzalo_villatoro@gmail_com"}]

Roberto Marty, ex presidente de la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM), se define como un desarrollista "que le pasa la rastra" a todas las ideologías, de izquierda a derecha. Está convencido: sin crecimiento no puede haber desarrollo, ni distribución. Ha escrito distintos ensayos (28 en total) que ha hecho llegar a distintas autoridades nacionales para que, con el aporte de sus ideas, la Argentina ingrese definitivamente en la senda del crecimiento. En diálogo con N&E, este empresario de la industria alimenticia habló acerca de los "enormes desafíos" que deberá enfrentar la Argentina. "La Argentina es un gigante de rodillas que hay que poner de pie", dice.-¿Cómo ve a la Argentina de hoy?-La Argentina es un Estado que, técnicamente, está desestructurado. Es un país que ya tendría que haber alcanzado un desarrollo sistemático y sostenido y no lo logró. La coyuntura de hoy es compleja porque todavía la clase política Argentina, y la ciudadanía en gran parte, no han medido las consecuencias de la heredad recibida de la anterior administración de Cristina Fernández de Kirchner. Entonces, al no tener claro cuál es el problema, las soluciones alternativas que se manejaron para llevar a la Argentina hacia un camino de desarrollo han tenido faltas o fallas. -¿Cuáles han sido esas faltas o fallas que Usted dice?-Hubo un descalce financiero desconocido en el mundo contemporáneo, situación que no ha sido visualizada por los dirigentes nacionales. También ha habido un relato de tipo involucionista con un fuerte acento populista que tiene desplazada a nuestra comunidad en general y a varios sectores en particular. En lo económico hemos tenido un Estado quebrado y hoy estamos buscando un equilibrio con un gran aporte del crédito internacional. Ese auxilio es lo que nos ha permitido tapar baches profundos.-¿Qué otro problema puede mencionar?-La coparticipación. Nunca se analizó el problema. Nos tardamos 15 años en darle a cada provincia lo que le correspondía. Después vino el problema de los Fondos Buitre, el dólar a término y una serie de situaciones, de maniobras económicas, a mi criterio, todavía no investigadas ni comprobadas. La justicia no ha investigado ni el 10% de la problemática heredada en este sentido. -¿Cómo analiza el rol de los sindicatos hoy? -El sindicalismo está confrontando con la sociedad. Está confrontando con el desarrollo tecnológico, con ideas que tienen más de 50 años. El sindicalismo se ha transformado en una fábrica de generar pobres en un país que tiene que enfrentar muchos desafíos todavía. El mundo desarrollado del hemisferio Norte puede servir de espejo frente al atraso de ideas del sindicalismo en la Argentina. El mundo científico está debatiendo hoy dilemas distintos, pero nosotros estamos confrontando con ideas que son propias de los países subdesarrollados. En ningún caso se propicia la eficacia, la eficiencia, la competitividad y la productividad para llegar a la calidad total, en la fabricación de sus bienes y servicios.-No se lo nota contento con los sindicatos... -Es que el gremialismo ha sido socio del silencio y ha tenido a la clase obrera durmiendo la gran siesta en los últimos 12 años. La sociedad tiene que entender que no puede haber una reivindicación absoluta en un contexto donde hemos quedado descalzados en materia económica y financiera. Vamos a necesitar de un par de generaciones más para tomar conciencia crítica del fenómeno cultural producido por el relato kirchnerista. Atrás de todo esto hubo un sustento ideológico, el de Laclau (se refiere al filósofo fallecido Ernesto Laclau) y que hoy aún está vivo con La Cámpora.-¿Qué cambios visualiza con Macri?-Con el presidente Mauricio Macri volvió la posibilidad de poder sentarse en una mesa a dialogar. Eso sí, necesita más experiencia en algunos temas como el impositivo para poder darle un cambio cualitativo a la Argentina. En este sentido, yo he tenido el gusto de participar en muchos ensayos con el objetivo de contribuir a mejorar la eficiencia de la política económica y social del país. -¿La Argentina está en condiciones de lograr el autoabastecimiento energético? -Sí, pero depende de lo que se haga. Aún hoy no se ha solucionado el problema energético con la rapidez que se necesitaba. Además, se cometieron varios errores desde el punto de vista político y administrativo en este aspecto. Pero bueno...el señor presidente ha logrado un acuerdo mínimo con Guillermo Pereyra, un sindicalista bastante esclarecido, y que ahora debe ser entendido por otros sectores para que la Argentina tenga una verdadera revolución de petróleo y gas. Vaca Muerta es una bendición de Dios que está en condiciones de producir gas para 200 años y petróleo para 50. Hay que vender gas y petróleo al mundo, además de lograr el autoabastecimiento que permitirá ahorrar divisas.Los conceptos de Roberto Marty publicados en esta página se pueden profundizar en el blog : http//:roberto-marty.blogspot.com

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