En Casa de Gobierno hay voces que impulsan un juicio político contra el vicegobernador y creen que la causa del espionaje es un nvento que terminará en su destitución.

Se recalentó la guerra contra el vice de Jaque, a quien todos llaman "Racobos"

Por UNO

"Racobos" llaman al vicegobernador Cristian Racconto en esferas del Ejecutivo provincial desde queventiló que sospecha de una operación de espionaje en su contra organizada desde el seno del

Gobierno. El beligerante escenario planteado en el palacio gubernamental de Peltier 351 determinó

que el segundo de Celso Jaque ni se acercara a la sede de la Administración a pesar de haber

quedado formalmente a cargo de la provincia mientras el gobernador viajó a Buenos Aires.

Raccontó acostumbraba a ocupar el despacho del cuarto piso asignado al primer mandatario

provincial cuando Jaque salía de Mendoza. Si bien en ausencia del gobernador la conducción real de

la gestión la ejerció siempre Alejandro Cazabán, desde la Secretaría General de la Gobernación, el

vice no se perdía oportunidad de reemplazar, aunque fuera de manera testimonial, al mandatario.

Estos son otros tiempos para el presidente del Senado. Un fuerte núcleo del oficialismo

admite sin vueltas la intención de promover un juicio político contra Racconto después de probar

que el espionaje "fue un invento de Racconto para instalarse como figura de la oposición", como

acusaron públicamente los intendentes Alejandro Abraham, de Guaymallén, y Rubén Miranda, de Las

Heras, quien es además presidente del PJ mendocino.

Las más altas autoridades legislativas del peronismo, al igual que muchos referentes del

partido en ese ámbito, tampoco pueden disimular su rencor hacia el vicegobernador. Como creen que

la comisión especial conformada en la Casa de las Leyes para investigar la denuncia de Racconto

concluirá que "el espionaje fue un invento", consideran factible que el caso desemboque en la

destitución del vice.

Racconto actúa como oficialista

Racconto no dejó de actuar en nombre del Gobierno por más que fue aislado por completo de la

agenda del Ejecutivo y declarado enemigo por los legisladores del oficialismo. El martes asumió una

negociación con Amuppol (la mutual de los policías), que mantenía una carpa de protesta frente a la

Legislatura, mientras estaba formalmente a cargo de la Gobernación.

El vicegobernador sostuvo la postura del Ejecutivo frente a Omar Alcalde, líder de la

entidad, logrando que se levantara la carpa al término de la charla. "Para abrir un canal de

diálogo con el ministro (de Seguridad, Carlos Aranda) tienen que suspender la protesta", le

advirtió Racconto al titular de Amuppol al mismo tiempo que se comprometía a gestionar un encuentro

con el funcionario si se levantaba la carpa de la peatonal.

El reclamo cesó no bien terminó el diálogo entre el vice y Alcalde, mientras que unas horas

más tarde se concretó una reunión entre el dirigente y Aranda, en el despacho del jefe de la

cartera de Seguridad. Racconto filtró su actuación como mediador a la prensa, mientras que desde el

ministerio lo descalificaron asegurando que "Aranda no habló con el vicegobernador" y que "la

convocatoria a Amuppol ya estaba planteada con anterioridad a la visita de Alcalde a la Presidencia

del Senado.

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