Por Pablo Abeleira[email protected]
El debate por la reforma constitucional venía abriendo grietas en el seno del radicalismo desde hace tiempo. Ayer esa grieta se convirtió en abismo: los senadores Guillermo Simón, Milagros Suárez, Daniel Vilches y Abel José presentaron por escrito en el senado la conformación del bloque Arturo Illia. Así se apartaron de la conducción radical en la Cámara Alta, a manos de Armando Camerucci.
A esta división se refirió el ex gobernador Roberto Iglesias, referente del radicalismo al que se vinculan Suárez y José. “Estoy al tanto de todo y no me hago el distraído. Sé que los problemas en el Senado vienen de hace tiempo. Tres de los que conformaron el nuevo bloque no participan en las reuniones desde principios de año”, aseguró.
Los funcionarios a los que Iglesias hace referencia son Vilches, Suárez y José, quienes la semana pasada no adhirieron a la firma de un documento impulsado por los demócratas, en rechazo absoluto al proyecto enviado por Francisco Pérez. El martes se sumó Guillermo Simón, que pidió el debate de la reforma a través de un escrito dirigido al titular del partido, Alfredo Cornejo. Así, el terreno quedó preparado para que ayer se hiciera visible un cortocircuito que era un secreto a voces.
A la hora de buscar responsabilidades, Iglesias no dudó en señalar a la conducción de la UCR como impulsora de divisiones en el seno del partido. “Esto tiene que ver con una actitud equivocada de creer que en política se puede atropellar y eso es lo que viene haciendo la conducción del radicalismo”, opinó.
Para el ex gobernador, tanto Cornejo como Camerucci comparten las culpas de una interna de larga data en la que el debate de la reforma viene a ser la gota que colmó el vaso. “Yo los escucho quejarse del kirchnerismo, pero ellos cercan a quienes piensan diferente en el seno del radicalismo y las consecuencias están a la vista”, disparó.
Más allá de la interna política que vive la UCR provincial, Iglesias puso el acento en los principios partidarios y dijo que “es un error señalar con el dedo a los senadores que quieren discutir la reforma. Históricamente nuestro partido ha sido reformista: todos los gobernadores radicales que tuvo esta provincia presentaron sus proyectos para reformar la Constitución. Quienes pegaron la voltereta son los que hoy se oponen al debate” y de esta postura opinó que “es una actitud soberbia y que no tiene sentido”.
Sobre la conducción de Cornejo al frente del radicalismo Iglesias no fue menos contundente. “Cuando uno está al frente de un partido que tiene diferencias, debe actuar con la mayor responsabilidad. Esto incluye contener, escuchar y solucionar las diferencias. Por el contrario, con las actitudes prepotentes, de soberbia y de atropello lo que se logra es profundizarlas. Esto es lo que motivó la ruptura y es algo que ya vivimos en el 2007, pero parece que fue una lección no aprendida”, concluyó.


