La "grieta" sobre la que trabajó el periodista Jorge Lanata desde sus comienzos en la revista El Porteño no es la única de la que hablan los diarios. En las calles de Mendoza hay miles de grietas y pozos, algunos muy profundos, capaces de rajar una cubierta, torcer una llanta o darle el golpe de nocaut al tren delantero.
Para advertir el desvencijado estado de algunas calles sólo basta con circular por zonas de Guaymallén, Luján de Cuyo o Las Heras, y para romper un auto sólo basta con "tragarse" alguno de esos "cráteres". Por eso, Diario UNO recorrió talleres mecánicos y locales donde venden neumáticos y relevó el precio de estos arreglos, que arrancan en los $300 y pueden llegar a los $5.500 (para un auto básico como un Gol o un Corsa).
Lesiones menores: la rueda
"Qué lástima que no llegaron hace un rato. Recién arreglamos una llanta que parecía un rombo. No se puede entender cómo un pozo pudo romperla así", dice Julio, mecánico de un negocio de accesorios.
A ese comercio, enclavado en San José, la mayoría de los vehículos dañados llegan porque "pasaron por arriba" de un pozo. En esos casos se puede rajar el neumático, que para un auto estándar cuesta allí desde $1.050, y/o torcer la llanta, que promedia los $300. Es decir, un total de $1.400.
El mismo arreglo en otro local cuesta alrededor de $1.700. Allí reciben permanentemente vehículos que sufrieron este tipo de roturas y uno de sus empleados, Ángel Juárez, explica que "mientras más grande es la llanta y más bajo el perfil del neumático es más posible que ocurran estas cosas; por eso los autos nuevos de alta gama se rompen mucho más".
En otro negocio, vendedor oficial de una reconocida marca italiana, directamente comercializan la llanta por encima de los $1.000 y las cubiertas por encima de los $1.500, siempre para un auto considerado básico.
"El tema es que si cambiás una rueda porque se te rompió tenés que cambiar las dos del mismo eje, porque no se recomienda tener una nueva y otra con 20.000 o 30.000 kilómetros, por seguridad", explicó el vendedor Mario Navarrete.
Parte por parte
Salvo que el pozo sea muy profundo y el golpe del rodado sea muy violento, es difícil que por un impacto el tren delantero se rompa o el amortiguador se parta. Sin embargo, a veces pasa.
De todos modos, estas partes quedan fuera de servicio generalmente por la acumulación de golpes y conductas inconvenientes para el manejo como pasar rápido sobre las tachas o badenes.
Un amortiguador delantero base cuesta entre $700 y $1.200 en uno de los locales citados anteriormente. Y en los otros dos, el cambio de amortiguador con la mano de obra incluida tiene un valor de $1.400 a $1.500.
El tren delantero cuesta repararlo de forma total de $2.500 a $4.500.



