Por Javier Cusimano
“La evolución del estado del tiempo para este verano parece indicar comportamientos bastante atípicos, si se lo compara con años anteriores”, arriesgaron a decir los “señores del tiempo” Luis Nilo González y Pedro Mazza, cada uno por su cuenta.
“Los calores serán más intensos y habrá mayores precipitaciones. Esta variable incidirá directamente sobre las posibilidades de temporales de granizo y es muy probable que aumenten para fin de año”, sentenciaron también muy a pesar del desesperanzador escenario para los productores agrícolas.
Los consultados intentaron adelantar el cuadro de posibilidades generales que puede llegar a presentarse para la próxima estación en esta zona árida del país.
Intentaron dar respuestas más allá de las dificultades que implica poder establecer un pronóstico preciso.
Mucho calor
González explicó que lo normal y lógico es entender la evolución del estado del tiempo como fluctuante. “El conocimiento indica que no todos los años son iguales. Hay años que son más húmedos, otros que son mucho más secos y otros que son cálidos”, dijo.
Para el especialista, las inundaciones en Buenos Aires o el terrible huracán que afectó al país del Norte son fenómenos normales, aunque muy poco frecuentes. “Se suelen dar cada 50 o 30 años, su aparición es relativa. Se trata de condiciones de frecuencia fluctuante y no fija”, describió.
“Para la región cuyana, el verano de este año será mucho más caluroso que otros”, aventuró, y aseguró que las temperaturas rondarán en promedio los 38 y los 39 grados. El pronosticador explicó además que el Noroeste nacional estará afectado por las consecuencias de la Corriente del Niño.
“Lo que hay que destacar es que por un lado está el verano astronómico, el del calendario, que comienza el 21 de diciembre, y por el otro el verano real, que comienza 45 días antes de esta fecha y que termina 45 días antes respectivamente”, detalló.
“Diciembre y enero serán meses muy calurosos, y vamos a seguir teniendo lluvias de granizo porque los factores están dados para que así suceda. Es decir, se producirán combinaciones de aires livianos cálido y húmedo en altura, enfriamiento y descomposición de las nubes”, expresó.
Bastante lluvia
Mazza especificó que la Corriente del Niño es un elemento importante para tener en cuenta y saber más o menos cuál va a ser la tendencia que puede llegar a tener el verano en esta región. “La corriente estaba hasta hace poco en fase fría y esto hacía que hubiera menos humedad disponible en la franja central de nuestro país”.
“Esta situación en los últimos años causó sequías muy importantes en Buenos Aires y algunos sectores como Córdoba y la Patagonia. En los últimos meses se revirtió el escenario hacia una fase neutra y podemos pensar que actualmente está ingresando en una fase cálida”, agregó.
La fase cálida de la Corriente del Niño afecta indirectamente a Mendoza ya que aporta mucha humedad sobre el Este, en la zona mesopotámica y Buenos Aires. “Cada vez que el viento predomine en el sector este de las capas bajas de la atmósfera, la provincia vivirá jornadas más húmedas de lo habitual, que brindarán una energía extra para desarrollar lluvias y tormentas”, explicó.
“El verano va a tener temperaturas superiores a la media normal y la frecuencia de tormentas será muy importante. Vamos a tener un número más elevado de tormentas. El granizo está relacionado con esta frecuencia de tormentas y por lo tanto hay más posibilidades de que se produzca”, concluyó.


