Se trata de las travestis Pamela Janett y Diana Karol quienes conviven en el penal de Boulogne Sur Mer. Son las primeras presas en la provincia en acceder al cambio de nombre en su documento.

Por primera vez en Mendoza dos internas cambiaron su identidad de género

Por UNO

Por Soledad Segade[email protected]

Dos travestis presas en el penal de Boulogne Sur Mer hicieron su sueño realidad y cambiaron su identidad de género. Se transformaron en las primeras internas en acceder a este beneficio luego de la aprobación de la ley nacional en Mayo.

“Estoy chocha”, reflejó Pamela Janett Gallo Melendres (31) inmediatamente después de firmar su cambio de nombre ante la fiscal Antonia Pinelli en la mañana de este martes en la cárcel de Capital.

Diana Karol Acuña Talquenca (51), compañera de pabellón de Pamela, también cambió su identidad y ambas se convirtieron en las primeras internas en cambiar el nombre de su documento y ahora estar identificadas como mujer.

“Estaba viendo televisión acostada y vi que salió la ley de cambio de género en Buenos Aires”, relató Pamela y agregó: “Ella –por Diana- estaba durmiendo y se enteró por mi porque la desperté para avisarle”.

“Es un sueño hecho realidad”, expresó Diana quien hace 25 años que es travesti y se hizo conocer con su nombre de mujer.

Primer regalo

Antonia Pinelli, la fiscal quien oficializó el cambio de identidad de las internas, les hizo un regalo antes de llenar los papeles donde quedarían plasmados sus nuevos nombres.

Ni bien llegaron las chicas custodiadas por personal penitenciario al recinto donde se hizo el trámite, la fiscal Pinelli las recibió con un par de aros que ellas no tardaron en ponerse y estrenar junto con sus nuevos nombres.

También indicaron que esperaban la visita de sus familiares con quienes festejarían la nueva identidad y esperaban más regalos.

“Sabemos que nos van a traer ropa nueva, pero nada escandaloso porque estamos en una cárcel y hay que respetar el contexto”, sostuvo Pamela. 

Las historias

Pamela Janett tiene 31 años y fue condenada a 5 años y 8 meses por robo agravado con el uso de arma de fuego. Lleva cumplidos más de 2 años y según ella está cerca de pedir beneficios.

“No tuve ninguna inspiración de nadie. Soy así desde los 16 años y no tuve ningún problema con mi familia, me apoyaron en todo, aunque el apoyo moral de mi padre no lo tuve, pero sí el de mi padrastro”, contó.

Desde que está en el penal terminó el colegio secundario y se prepara para empezar el preuniversitario para estudiar Ciencias Políticas. Además participa de talleres.

Uno de sus anhelos es llegar a sus beneficios para salir a trabajar. “Ya tengo trabajo afuera en limpieza del Hospital Central, donde trabajaba antes”.

Si bien no piensa mucho en casarse, dijo que afuera del penal la espera un hombre llamado Mauro, con quien mantiene una relación amorosa.

Su compañera, Diana Karol –como figura a partir de ahora en el Registro Civil- está en el penal desde noviembre de 2011 por un intento de homicidio y tenencia de arma de fuego. Había recuperado su libertad en 2007 después de una condena de 10 años por haber asesinado a su pareja en Tunuyán.

Cuando estuvo presa por primera vez conoció a Osvaldo en el penal Boulogne Sur Mer, donde convivieron durante varios años juntos. Ella salió en libertad y en agosto de 2010 se casaron legalmente en la cárcel Almafuerte, donde él permanece detenido. Se convirtieron en el primer matrimonio igualitario en estas condiciones.

Tiene 51 años y contó que su cambio fue progresivo desde hace 25 años. “Nunca tuve problemas con mi familia, siempre me aceptaron tal cual soy”, señaló Diana quien sostuvo que una de sus inspiraciones fue la conocida travesti Cris Miró: “La admiraba mucho. Pude vestirme y andar como yo quería y como alguna vez ella fue”.

Antes de caer presa por segunda vez, Diana tenía un quiosco en su casa en el asentamiento Alberdi, de Gutiérrez, Maipú, donde vivía al lado de la familia de su marido.

“Tengo conocimientos en computación, bajo fotos, tengo una filmadora, tengo impresora multifunción, hago fotocopias, ampliaciones, reducciones, escaneo”, entre otras cosas que espera volver a hacer cuando vuelva a la calle, estima que dentro de casi dos años.

Mientras tanto, al igual que Pamela, también se prepara desde el presidio para estudiar Sociología en la Universidad.

El pabellón 14 ATambién conocido como el pabellón de homosexuales es donde Diana y Pamela conviven pacíficamente con otros 12 internos. “Acá nos tratan como mujeres”, afirmaron.

“Somos las únicas dos en la penitenciaria, los demás son chicos aislados u homosexuales que prefieren vivir allí”, dijo Pamela quien especificó que “es un pabellón muy tranquilo”.

Allí está a la vista el cuidado externo con plantas y flores que colorean el frente del pabellón y el cuidado y la limpieza en el interior.

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