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El movimiento por el que pasaron más de 20 mil chicos celebra sus 40 años hoy en el club Murialdo.

Peregrinos de festejo

Por Juliana Argañaraz

Corría 1972, era agosto y en Lunlunta se realizaba el primer Oasis. Era un retiro espiritual más, claro, pero era también el primero de casi 500 Oasis que desde entonces se han hecho en Mendoza y a través de los cuales más de 20.000 jóvenes de todos los tiempos se han hecho parte del movimiento juvenil Peregrinos, que hoy festeja los 40 años.

El Oasis es un retiro, el primer paso para participar en el movimiento (“el movi”, como le dicen). Una vez adentro, los jóvenes se reúnen todos los sábados por la tarde con dos objetivos: crecer en su propia formación y espiritualidad a través de charlas y meditaciones, y por supuesto, generar más Oasis, para que cada vez más chicos puedan integrarse. Esto último se hace a través del trabajo en comisiones: una encargada de reunir el dinero para más retiros; otra, de las oraciones necesarias para “elevar” un Oasis; otra, a cargo de la formación de quienes darán las charlas: trabajo de equipo.

Esa dinámica se repite, variaciones más, variaciones menos, desde hace 40 años en distintos puntos de la provincia. El movimiento tiene comunidades en Capital y en San Martín, Peregrinos 1, 2, 3, y parroquiales, cada una orientada a jóvenes de distintas edades e intereses.

El movimiento nació de la mano de los padres Manzano y Ameri, y con el tiempo distintos sacerdotes han oficiado de asesores generales. Sin embargo, la historia de uno de ellos es la que más identifica a los jóvenes peregrinos: el Vlady.

El padre Vladimiro Rossi tiene 89 años, se sumó al movimiento en el Oasis 25 y desde entonces marcó la memoria de todos los jóvenes que pasaron por Peregrinos I centro, en la Sexta Sección.

“El Vlady fue el gran artífice de que el movimiento se fuera acomodando a la realidad de los jóvenes a través del tiempo, lo adaptó a la Iglesia y a la comunidad”, dicen las chicas del Oasis 195.

Las sensaciones entre los peregrinos son las mismas a pesar del paso del tiempo. Joel (23), Agustín (18), Nazareno (18), Mauro (18) e Ignacio (17) hicieron el Oasis 326 en 2011. “Llama la atención cómo ‘el movi’ después de tantos años se ha mantenido igual. Vimos videos en blanco y negro de hace mucho tiempo y es lo mismo que hacemos nosotros ahora”, dice Nazareno.

La comparación vale también para Mariana (39), Laura (36), Valeria (35), Elisa (35), Mercedes (39) y Marcela (35), que pasaron por el movimiento hace 18 años.

“El movimiento se acomoda y te ayuda a vivir una Iglesia abierta. Te hace sentir mejor con vos, con lo que sos y amada por Dios”, dice Valeria Elgueta rememorando sus épocas en Dolores.

“Para mí significa mucho porque a partir del movimiento empecé a sentir a Dios”, dice Joel Isaguirre, que hizo el Oasis en 2008 y aún continúa participando.

“Sábado a sábado acá te vas contagiando de sonrisas, te sentís como en tu casa. Es un llamado a servir y uno viene porque sabe que es necesario”.

Peregrinos de siempre, los de ayer y los de hoy, se reúnen para celebrar el 40º aniversario de su querido movimiento. La cita es al mediodía en el club Leonardo Murialdo (Bandera de los Andes 4420, Guaymallén) para almorzar a la canasta todos juntos y luego una misa a las 18 que será oficiada por monseñor José María Arancibia. 

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