Miércoles, 25 de enero de 2017

Pasito a pasito, la fugaz visita de Macri por el Bicentenario

El presidente estuvo sólo una hora en Mendoza para participar de los actos en el Campo Histórico de El Plumerillo.

En las calles y las veredas de los alrededores del Campo Histórico El Plumerillo, en Las Heras, todos esperaban al presidente Mauricio Macri. Tal vez algunos sabían que llegaba a Mendoza a celebrar el bicentenario del Cruce de los Andes, el resto pretendía sacar algún provecho de la visita presidencial e improvisar en su casa una panchería o en su vereda una miniplaya de estacionamiento y hasta contaba con los chalecos y conos para delimitar su terreno del de su vecino.

Ya pasadas las 19, cuando el locutor anuncia el arribo de la comitiva presidencial, las imágenes de Mauricio Macri, la vicepresidenta Gabriela Michetti, el gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo y su vice Laura Montero, y del anfitrión, el intendente lasherino Daniel Orozco saltaron a las pantallas mientras recorrían las casas de campaña que recrean las que pudo utilizar San Martín cuando organizaba el Ejército libertador.

El encargado de relatarle qué simbolizaba cada una de esas casas y lo que se había vivido allí hace 200 años, fue el director del Bicentenario de Las Heras, Luciano Romero, quien no hizo un respiro mientras tuvo al Presidente a su lado. El primer mandatario en cambio, lejos de apasionarse con la historia que Romero relataba hasta se hizo un momento para chequear su celular.

Con fervor, pero sin exagerar
Unas pocas banderas argentinas se agitaron cuando el presidente llegó al púlpito previsto para que tomar la palabra.

El dueño de casa, el intendente Daniel Orozco agradeció la visita, y pretendió contagiar patriotismo con un "Viva la Patria" que fue vivado por un grupo de sanmartinianos que habían llegado de Rosario para hacer el cruce y casualmente se identificaban con remeras amarillas, similares a las que usan los militantes del PRO.

Que su espíritu sea brújula
El gobernador Alfredo Cornejo - que sucedió un breve discurso de su par sanjuanino Sergio Uñac- resaltó el espíritu de San Martín y su legado como estratega: "Él trabajó muy duro para llevar a cabo su plan y al final lo concretó con sacrificios extremos. En medio de las adversidades se animó a liderar un equipo para conseguir un objetivo enorme: la libertad. Puso coraje y a sus conocimientos sumó miles de voluntades, les pidió arrojo y entrega. Nada más actual con mayor cantidad de ecos, en nuestro presente 200 años después", destacó el jefe del Ejecutivo local y resaltó las palabras "sacrificio, orden y mano firme" como quien adelanta que será lo que él como jefe pedirá y dará a los mendocinos actuales.

"Voy a estar en los 300 años"
Tal vez después de varias críticas, el presidente se animó en el Campo Histórico El Plumerillo a dar su discurso sin leer.

Sin ahondar demasiado en la historia del Bicentenario del Cruce de los Andes, el primer mandatario resaltó que su principal legado era sin dudas la libertad, y aseguró: "ser libres significa ser protagonistas de nuestras vidas, de un futuro y de que podemos elegir construir la mejor versión de nosotros" y sin correrse de su modelo de gobernar afirmó: "yo quiero ayudarlos a elegir el camino a la felicidad".

Más tarde, se permitió imaginar ese mismo escenario histórico cuando se cumplan los 300 años del Cruce de los Andes, y hasta se permitió bromear con que en aquel momento los argentinos no sólo lo recuerden a San Martín, sino también lo traigan a él a la memoria.

"Cuando se conmemoren los 300 años -yo voy a estar acá no se ustedes (bromeó el mandatario)- espero que el presidente diga que hace 300 años hubo un hombre que creyó que era posible cruzar la Cordillera, pero también espero que diga que hace 100 años atrás la Argentina llegó a una etapa de cambio y crecimiento que nunca más se detuvo y puso a la Argentina en el lugar del liderazgo que nos corresponde y nos llama la Historia de América Latina", concluyó el presidente.

Después autorizó a 11 jinetes que serán quienes integren las columnas que cruzarán a Chile.

Más tarde se salió del protocolo marcado y antes de cumplir con la fugaz visita de una hora, se permitió saludar al público acercándose a las vallas en donde recibió abrazos y apretones de manos.

Mientras el locutor invitaba al público al desfile militar, la comitiva presidencial abandonaba el lugar para ir sin escalas al aeropuerto.

"Cuando uno observa, concluye que el principal legado de esa hazaña es la libertad y ser libres significa ser protagonistas de nuestras vidas, de un futuro y de que podemos elegir construir la mejor versión de nosotros" (Mauricio Macri, en el Campo Histórico El Plumerillo, durante el acto del Bicentenario del Cruce de los Andes).


Cortias
¿Y la caballerosidad del PRO?. Mientras la comitiva presidencial recorría las históricas barracas, nadie reparaba en que el piso de tierra le complicaba el traslado a la vicepresidenta Gabriela Michetti, sólo Daniel Orozco la ayudó.


Entusiasta. Vistiendo remeras amarillas, unos 300 rosarinos de la Asociación Cultural Sanmartiniana Cuna de la Bandera, no dejaron de cantar cuanto himno se entonó en el Campo Histórico El Plumerillo.

Hasta Chacabuco. El teniente Coronel del Ejército de Chile, Raúl Rosas, no paró ayer de recordar que 70 de sus pares harán dos de los 6 cruces y que su campaña termina el 12 de febrero en Chacabuco, donde fue la histórica batalla

Menú criollo. La reconocida chef Graciela Hisa, fue quien diseñó un variado menú para la comitiva presidencial que incluyó desde la humita hasta los pasteles fritos.

No se olvida de paritarias. El ministro de Gobierno, Dalmiro Garay, no pudo evitar hablar con la prensa de las paritarias que enfrentará en los próximos días. "Esperamos que los gremios entiendan que se presupuestó un 17% de aumento" aseguró.

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