El derivado de la leche, que escasea tanto en supermercados como en almacenes, se consigue sólo en paquetes de 500 y, con suerte, de 100 gramos. El aceite subió 10%. También falta el azúcar en las góndolas.

Para no tirarla al techo: La manteca en Mendoza llegó a casi 30 pesos el kilo

Por UNO

Tres productos básicos de la canasta alimentaria escasean o sus precios se han ido por las nubes, ohay una peligrosa combinación de ambos. Además de faltar, o tal vez como consecuencia de eso, el

kilo de manteca en Mendoza ya roza los $30. En las heladeras de los supermercados sólo se consigue

el paquete de medio kilo y, con suerte, los panes de 100 gramos. Otro gran ausente de las góndolas

sigue siendo el azúcar, que supera a veces los $3 el paquete de un kilo. Y con poco stock, pero con

aumentos cercanos al 10%, se ubica el aceite comestible.

"Esto es insólito. ¿A usted le parece, m'hijita, que haya que gastar casi $15 para poder

llevar manteca?", se quejaba una señora mayor ante una repositora ayer a las 11 en una sucursal de

un supermercado Átomo en Las Heras. Es que, apenas a dos horas de haber abierto sus puertas, en la

heladera sólo había un puñado de paquetes de 500 gramos marca Sancor a $14,40. El resto del espacio

estaba cubierto por un amplísimo surtido de margarinas, en sus versiones regulares y light, con o

sin sal, y otros detalles que, por más que se intente, no remplazan al clásico pan de 200 gramos de

manteca. Eso sí, los carteles de los precios indicaban que en algún momento hubo otras marcas y

presentaciones que ahora brillan por su ausencia.

La falta de este producto, que forma parte de la canasta básica láctea diseñada por el

Gobierno nacional (se completa con la leche entera, la crema de leche y el dulce de leche), es

compleja de explicar.

Tal como publicó UNO en su edición del lunes 10 pasado, las grandes empresas elaboradoras

Sancor y La Serenísima lograron que el poderoso secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno,

les autorizara para este mes un aumento del 5%. Sin embargo, por lo bajo, el monto no convence a

los industriales, que estarían reteniendo el producto para lograr un porcentaje mayor.

Otra razón sería el notable incremento del precio de la leche en polvo en el mercado

internacional, con lo cual el insumo en crudo se estaría destinando a ese producto y no a otros del

mercado doméstico, como es el caso de la manteca.

Lo cierto es que en el día a día cuesta conseguir manteca tanto en las grandes bocas de

expendio como en los almacenes de barrio. "Viene el camión y te deja tres o cuatro paquetes de 200

gramos, por más que uno pida más", explicó casi resignado un almacenero de la Sexta Sección de

Ciudad.

A puro edulcorante

Desde hace unas semanas que viene escaseando también el azúcar blanca refinada. Los

supermercados exhiben carteles de "dos por cliente" aun cuando las góndolas se encuentran vacías.

Es una verdadera lotería dar con un paquete. "Vine a primera hora y ya no había", se quejó otra

clienta de ese supermercado. Allí, un letrero indicaba que el kilo de Dominó cuesta $2,09. Sin

embargo, en otros comercios, como Wal-Mart, se podía conseguir Ledesma a $3,20, Marolio a $3,15 y

Chango a $3. Eso sí, siempre con venta restringida. Y en el Carrefour de Jorge A. Calle de Ciudad

sólo estaba disponible la caja de 80 sobrecitos de Ledesma a $4,69.

Una fuente del sector supermercadista que prefirió no dar su nombre advirtió que "reponer el

stock de azúcar es estratégico, porque se va manejando de acuerdo con las ofertas publicadas. Por

ejemplo, cuando hay un día especial de descuentos en algún tipo de mercadería, como el día de la

carne, o es el día de los jubilados, se ralea un poco porque ese día la sucursal se llena de gente".

Sin embargo, la falta de azúcar no se restringe a cuestiones de mercadeo, ya que se mezclan

razones verdaderas y especulaciones de toda laya. Los ingenios admiten una mala zafra (incluso

adelantaron a marzo la temporada, que debía arrancar a finales de abril) y un aumento considerable

del consumo. Por otra parte, entre enero y abril sube la demanda de este producto por la

elaboración de dulces y jaleas.

Aceite, acordado

Tal vez el aumento que más llama la atención sea el del aceite comestible. Casi en un abrir y

cerrar de ojos, y por mencionar un ejemplo, la botella de litro y medio de la variedad de girasol

de Cañuelas pasó de $5,53 a $6,08, es decir, un 10% más.

El mercado interno está regulado desde junio del 2008, cuando el Gobierno nacional y la

industria aceitera firmaron un acuerdo de precios que alcanzó a los productos de soja y girasol, y

sus mezclas.

En aquella oportunidad, el Ministerio de Economía de la Nación y la Cámara de la Industria

Aceitera de la República Argentina (CIARA) acordaron un esquema de autocompensación privado que,

entre otros puntos, retrotrajo los valores a finales del 2007.

En el mismo documento se informaron los precios de referencia, que en dos años sufrieron

aumentos de más de $1 (ver gráfico).

Así por ejemplo, el aceite de girasol de litro y medio Cañuelas costaba $5,16 por aquellas

épocas y hoy se consigue a $6,08.

Para no tirarla al techo

Casi no se consigue el pan de manteca de 200 gramos. En su lugar, los supermercados ofrecen

los paquetes de 500 gramos, que casi llegan a los $15.

Los letreros indican los precios de productos que no se consiguen, como por ejemplo:

La Serenísima por 100 gramos $3,45

La Tonadita por 200 gramos $4,75

La Paulina por 200 gramos $5,35

El aceite*

Desde junio del 2008, el mercado interno del aceite en Argentina está regulado.

El objetivo era retrotraer los precios a los valores de finales del 2007. Sin embargo, en el

camino, los incrementos han sido notorios