Tal como hicieron otros gobiernos, el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, impulsó una medida para que los adscriptos y los que no hacen nada no ocupen espacios. Horarios laxos y escasos controles vuelven muy codiciada a la Casa de

Otra vez prometieron sacar a empleados que estén de más en la Legislatura

Por UNO

Alrededor del 30% del personal que cumple funciones en la Cámara de Diputados está de más. Ademásde los 250 empleados que tiene la Cámara de Diputados, hay al menos 120 que están adscriptos, es

decir son empleados de otras reparticiones del Estado pero han elegido trabajar en la Legislatura.

Ahora, por una resolución que aprobó ayer la Cámara por unanimidad, todos los empleados

adscriptos deberán volver a sus reparticiones de origen. La resolución establece "dejar sin efecto

las adscripciones de agentes de otras reparticiones del Estado provincial y municipalidades". A

partir del 1 de julio, los adscriptos deberán volver a sus reparticiones de origen, las distintas

municipalidades o ministerios.

El detonante de la decisión que tomó el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús,

con el apoyo, con mayor o menor énfasis, de todos los bloques fue lo ocurrido en la Comisión de

Salud que preside el justicialista Alberto Recabarren, ya que esa comisión está integrada por siete

diputados, pero tiene ocho médicos nombrados como asesores que pertenecen a la planta del

Ministerio de Salud.

Este es uno de los casos más sensibles, porque implica que hay profesionales que están

desaprovechados por el Estado que podrían auxiliar en la atención de pacientes en los hospitales o

que, en todo caso, podrían cumplir tareas de mayor responsabilidad o asesoramiento en otra áreas

del Estado, esto para el caso de profesionales de gran experiencia en la gestión de salud pública

que vienen de otras gestiones de gobierno.

Del mismo modo que hay médicos a los que el Ministerio de Salud les paga el sueldo y están

desaprovechados, hay otros profesionales con experiencia en gestión que han recalado como asesores

de comisión en la mayoría de los casos.

Claro que no todos son profesionales, sino que también hay simples empleados de planta que

prefieren la Casa de las Leyes para trabajar en tareas administrativas de comisión o en los

bloques, siempre convocados por un legislador que los trae para trabajar a su servicio.

Las capas geológicas

El segundo detonante que hizo tomar la decisión es el espacio físico. Sencillamente no hay

lugar para albergar a una creciente cantidad de empleados. Esto colabora para fomentar la aparición

de ñoquis, que cobran sin trabajar.

Desde hace unas semanas, Tanús encabezó una reorganización del personal de forma paralela a

la inauguración del nuevo edificio de la Cámara, que por tener espacios más reducidos dejó a la

vista que hay legisladores que no cuentan con espacio para ubicar a sus nutridos grupos de

asesores, secretarios y colaboradores.

Estos desajustes no son recientes, ya que son producto de un fenómeno que en la jerga se lo

ha bautizado como "capas geológicas". Cada administración de gobierno lleva al Estado a "su" gente,

que ingresa mediante contratos temporales, luego pasa a ser personal de planta permanente y se

queda, más allá de que las administraciones cambien de color político.

Un buen lugar para trabajar

Sin duda, la Legislatura es un lugar codiciado por los empleados públicos para trabajar. Allí

los horarios son laxos, no marcan tarjeta, no hay exigencias de productividad ni el ritmo frenético

que pueden tener algunas áreas del Poder Ejecutivo.

Por esta razón, los empleados aprovechan la posibilidad de optar por las adscripciones, es

decir trabajan en la Legislatura pero les paga el sueldo un Ministerio o un Municipio, con el

agravante de que quien paga no puede controlar si efectivamente ese empleado trabaja.