El padre Vladimiro Rossi falleció anoche luego de haber sido internado ayer por una insuficiencia renal. Rossi tenía 89 años y fue cura de los peregrinos desde hace cuarenta años.
El padre tenía 89 años y sus restos serán velados en la Parroquia de los Dolores, en Sáenz Peña y Grandaderos de la Sexta Sección, durante este domingo y hasta mañana a las 16. Allí habrá una misa que será presidida por el monseñor José María Arancibia y luego, será sepultado en el Parque de Descanso.
Rossi, o Vlady, como le decían aquellos que lo conocieron se sumó al movimiento peregrino en el Oasis 25 y desde ese momento dejó su huella en los jóvenes que lo conocieron.
"El Vlady fue el gran artífice de que el movimiento se fuera acomodando a la realidad de los jóvenes a través del tiempo, lo adaptó a la Iglesia y a la comunidad", recordaban chicas del Oasis 195, hace unas semanas, cuando el movimiento festejó sus 40 años.
El padre incluso fue distintinguido por el ex vicepresidente Julio Cobos en el 2010 con la distinción Domingo Faustino Sarmiento, del Senado de la Nación., y en el 2006 había recibido otra distinción como Ilustre Educador de Mendoza.
En una entrevista con Diario Uno, Rossi explicaba que se inclinó por la vocación religiosa, por que "cuando era niño vivía al lado de una iglesia. El cura era muy amigo mío y desde muy chico ejercí como monaguillo. Todo lo que el cura hacía yo lo imitaba; me disfrazaba de cura en casa, jugaba a hacer la misa. A los 11 años había entrado al seminario. En 1947, después de la Segunda Guerra Mundial, mi familia emigró a la Argentina. A mí me quedaba un año para graduarme, pero decidí venirme también y terminé mi formación aquí".
Él mismo reconocía tener alma de maestro y nunca dudó del camino que eligió: "Soy el hombre más feliz del mundo, porque pude seguir mi vocación", señaló cada vez que le preguntaron si estaba satisfecho con su elección de vida.



