Los uniformados se plegaron a la protesta nacional. Uno 60 efectivos se manifestaron primero en la sede de Dorrego y luego se dirigieron haca el ingreso a la Ciudad.

En ese sentido, los mismos gendarmes se encargaron de explicar que había algunos uniformados que cobraron ocho mil pesos el mes pasado y si el decreto se aplicara, podrían llegar a ver sus salarios reducidos a 5 mil, en algunos casos.

La manifestación que consistió en salir a la Costanera, la que se cortó por unos minutos para luego ubicarse a los costados de la calle y en la vereda y aplaudir acompañando el cántico de “el sueldo no se toca” tuvo como pico máximo a un centenar de personas, la mayoría de ellas, gendarmes que se encontraban de franco o fuera de su horario de servicio, pero que contaban con el visto bueno de sus superiores.

Incluso, para evitar cualquier referencia a un Golpe de Estado, los gendarmes se manifestaron sin sus armas y lograron el apoyo, mediante bocinazos, de gran parte de los automovilistas que se trasladaban por la Costanera.

“Nos autoconvocamos”, explicó uno de los gendarmes, que por estar en actividad, prefirió el anonimato y se encargo de resaltar que ninguno portaba armas. 

En tanto, uno de sus compañeros aseguró que la protesta es “histórica e inédita”, y afirmó que si bien, anteriormente han existido molestias dentro de Gendarmería, siempre se había discutido puertas adentro. 

Asimismo, los retirados también dieron su apoyo a la protesta, ya que también ven afectados sus haberes y algunos se encuentran en litigio para reclamar que su jubilación se abone en base al 100 por cien de lo cobraban cuando estaban activos. 

“En mi caso, soy retirado hace cinco años e inicié una cautelar, pero al pasar a retiro, pasé a cobrar el 43 por ciento, porque el resto era en negro. Hoy mi sueldo básico es de 1.400 pesos y gano casi 4.000”, explicó José Marcelo Balmaceda, presidente de la Asociación de Suboficiales Retirados y Pensionados de Gendarmería del Gran Mendoza. 

En tanto, el suboficial mayor (r) David Monti, definió como “una situación caótica” al tema salarial de los gendarmes y reclamó por el blanqueo. 

La protesta de los gendarmes estuvo acompañada no sólo de uniformados, sino también de algunos de sus familiares, que durante la siesta se acercaron al lugar y aplaudieron al costado de la Costanera, junto a sus parejas.

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