Paola Alé
El proyecto para que los municipios se involucren de lleno en el cuidado de la seguridad de los vecinos a través de la creación de una policía especial no es visto con buenos ojos por los intendentes locales. Si bien fue lanzado por el gobernador Francisco Pérez a fines del año pasado, luego no se avanzó en la idea y en la Legislatura no se recibieron proyectos.
El único antecedente sigue siendo la iniciativa presentada por el Frente Renovador, de Sergio Massa, en el Congreso nacional y por el gobernador Daniel Scioli (PJ) en la provincia de Buenos Aires.
En Mendoza, los caciques comunales no creen factible que se pueda encarar un proyecto de esta envergadura. Por diversos motivos, están convencidos de que este tema es y debería seguir siendo de injerencia puramente provincial.
Entre las causas que mencionaron, la que primó fue que los fondos necesarios para operativizar este proyecto serían muchos. Pero además se superpondrían las tareas y las responsabilidades con la Policía de la provincia y esto podría traer más problemas que soluciones.
Qué dice el proyecto
Tal y como se lo planteó en Buenos Aires, la policía municipal debería operar en los municipios con más de 70.000 habitantes. De todas maneras, dentro del mismo texto del proyecto se prevé que el Ejecutivo podría incorporar a los municipios más chicos si lo creyera conveniente.
En cuanto a los fondos que harían falta para poner en marcha la policía municipal, se menciona que los enviaría la Provincia a los distintos municipios.
Sin embargo, para el legislador Daniel Cassia (FR), especialista en temas de seguridad, esta iniciativa no tendría asidero en la realidad mendocina, una idea que comparten los caciques comunales consultados. Es que la iniciativa apunta a sumar agentes a las comunas más pobladas, aquellas en las que la Policía provincial no alcanza a cubrir todos los requerimientos. Lo que para el legislador sería muy positivo es agregar preventores, como ya lo han hecho Capital, Luján y Maipú. Esto sí es posible porque significa más vigilancia, que si se instrumenta debidamente y tiene buena comunicación con el 911 sirve para detectar los problemas más rápidamente. Policía sin armas, le llamó Cassia.
En cambio, la implementación de fuerzas militarizadas, con armas, es más compleja. Requiere preparación y no es fácil de dirigir. Para el legislador, habría órdenes y contraórdenes. Él piensa que, por el contrario, la policía en una provincia no hiperpoblada –como sí lo es Buenos Aires– debe tener un solo mando, que es el del gobernador. “Es Francisco Pérez el que debe impartir las órdenes a la policía. No conviene que el mando esté diversificado”, sostuvo el legislador.
Qué piensan los caciques
Para todos los intendentes comunales consultados, la idea es inviable por distintos motivos. Los más generales son la falta de fondos, la dificultad para operativizar la idea y la superposición de tareas con la Policía de la Provincia.


