¡Llegó lo nuevo y es una bomba!, publica en Facebook la dueña de un showroom de la Quinta Sección, mostrando una prenda que es furor esta temporada. En la biografía no aparece el domicilio bien especificado pero, seguramente, se trata de un departamento o una casa. Sus clientas ya saben a dónde ir y las potenciales lo preguntan por privado. Después acuerdan un horario, que puede estar fuera del convencional, y van en busca de esa y otras prendas.Esta es una de las modalidades de venta que es tendencia en Argentina y que en Mendoza está en auge, promovida por varios factores. La conveniencia económica, tanto para el dueño o emprendedor como para el cliente; la intimidad y atención personalizada y los horarios flexibles están entre ellos.Sin embargo, no es la única del circuito alternativo de ventas más informales (al menos, en los papeles), que se ha instaurado en la provincia. Al boom de los showrooms se le suman las ferias americanas -o de garaje-, donde se ofrecen artículos usados en buen estado o donde se propicia el trueque; además de las típicas de forma directa, donde el vendedor visita al cliente en su casa, con las mismas ventajas, y también sorteando algunas formalidades. Otros denominadores comunes son que no se dan sólo en el rubro de indumentaria o el calzado, que ya atraen a distintas clases socioeconómicas, y que las redes sociales son el principal aliado de marketing y difusión.Protagonistas"Salgo del trabajo a las 2. ¿Puedo pasar?", me preguntan todo el tiempo. La flexibilidad horaria es uno de los beneficios para los clientes y amoldarse a ellos es clave. Además, prefieren la tranquilidad, la gente huye del centro y del amontonamiento de gente", relató Natalia (42), dueña de un showroom, que arrancó con la venta de indumentaria urbana en ferias de distintos estilos, pero que ahora prefiere esta modalidad más nómade, ofreciendo sus marcas en escenarios más cómodos, de forma eventual y más íntima con su clientela."Lo bueno es la libertad, además de que no te encasillás en un estilo único, como otro negocio convencional", agregó esta comerciante y organizadora de desfiles, detallando que le permiten, también, enfocarse en la venta mayor para el inicio de las temporadas o en fechas especiales, como el Día del Maestro.A diferencia de un negocio de ropa o calzado tradicional, a pesar de que los showrooms hoy están siendo usados para todo tipo de productos -hasta accesorios de vehículos-, este tipo de exposición de artículos se distingue por ser más "chic", hasta en cómo está aggiornado el ambiente. "La ambientación es fundamental. Flores tiene que haber siempre porque las flores hacen a la gente feliz, la iluminación es muy importante, saber a dónde va cada cosa. La música", contó Yamila Juri (31), diseñadora de ropa urbana y de fiesta, con respecto al showroom en el que promociona sus creaciones, que está ubicado en el living de un departamento, delante de su atelier. "Me gusta mucho trabajar con esta modalidad porque me permite ser más libre en cuanto al trabajo y el tiempo que te requiere tener un local fijo", agregó la joven, destacando que para el mundo del diseño un showroom es la vidriera ideal.En lo que respecta a cómo promocionarse, ya que no están en galerías o paseos comerciales, sus emprendedores coinciden en que las redes sociales son la mejor estrategia de marketing. Los clientes coinciden. "Yo los contacto vía Facebook, que es más fácil. Veo la ropa ahí y voy directamente a probarme. Las prendas son más baratas, pero también me es más cómodo. Sobre todo por el horario, que puedo ir cuando salgo de trabajar", contó Laura (27), que también compra ropa para su hijo bajo esta modalidad. En cuanto al método de pago, a pesar de que la mayoría no está registrado fiscalmente, lo que cuestionan los representantes de la pequeña y mediana empresa (ver aparte), han optado por la financiación a través de Mercadopago, por ejemplo.Internet, la claveFacebook e Instagram son las redes preferidas para todos los rubros. Pero también para otras prácticas asociadas al intercambio de productos, sobre todo entre los jóvenes. La novedad es el #sharewear que consiste en juntarse en una casa a intercambiarse ropa y calzado.El trueque, que según la coyuntura económica del país cada tanto resurge, como pasó durante el 2001, hoy también se ha popularizado, en menor o mayor medida, a través de las ferias americanas o de garaje, donde los productos de segunda mano son la vedette. Los primeros tienen llegada más masiva y hasta se han instaurado en agendas departamentales, con autorización de las mismas comunas. Como Flor de Feria, que nació hace años en el living de una casa. "Siempre queremos tener ropa nueva, entonces dijimos veamos qué sale de esto. A pedido del público volvimos a hacerlo y se convirtió en una gran feria no sólo para mujeres de 40, que es la edad que tenemos, sino también para jóvenes, hombres y niños", contó Florencia Da Souza, organizadora junto con Gustavo Valdéz y a Belén Iacopini, de esta feria que tendrá lugar el 13 y el 14, y que está incluida en la agenda aniversario de Luján. Además de lo usado, ofrece obras de arte, diseño y decoración, patio de comidas, talleres y espectáculos.La feria americana, que es el corazón de la actividad, se basa en la venta exclusiva de ropa usada, en excelente estado. Según la logística que han implementado desde hace dos años, les permiten a quienes se inscriben previamente que ofrezcan no más de 30 prendas, a las que se les coloca un código por cada vendedor y el precio es pautado por los organizadores. Las ganancias, luego, se dividen en porcentajes. "La situación económica cambió. Hay mujeres que siempre compraron ropa de marca y se puso tan cara que ahora no tienen la posibilidad de invertir en eso. Y acá encontrás muy buenas prendas y buenos precios al punto de que si viene una familia, quizás se llevan varias cada uno", agregó su mentora, poniendo de ejemplo que un jean de marca, que en el mercado cuesta $2.000, en esta feria vale, aproximadamente, $300.La feria americana como modalidad de venta hoy es habitué también de clubes o barrios, como la Ameri Cano, que cuenta con más de 300 feriantes ubicados en 160 puestos sobre el pasaje Venezuela del barrio Cano, y que ya cuenta con el permiso de la Municipalidad de Capital. "Somos una organización de mujeres que trabajan por el empoderamiento económico, pero también promocionando nuestros derechos", describió Alicia Maldonado, acerca del espíritu y objetivo de la feria que desde hace 4 años las convoca cada sábado, agrupadas en una suerte de asociación, que realiza asambleas y que ha ido sumando otras propuestas, a raíz de la alta demanda, como talleres de autodefensa, clases de milonga y la actuación de artistas. "Cada feriante tiene credencial y hasta firma un contrato", dijo Maldonado, acerca de la venta de ropa usada, artesanías de producción propia y objetos reciclados.
Tipo americanas o de garaje, con productos de segunda mano o la exposición de artículos nuevos en espacios más íntimos, son cada vez más demandadas. La mayoría se realiza sin control fiscal, lo que genera competencia desleal
Las ventas en ferias y showrooms son un boom
