Por Paola Alé
Se trata de una propiedad ubicada sobre la central hidroeléctrica de Cacheuta. Dicen que se usaba como casa de verano. Nadie sabe a qué ministerio pertenece. Tiene 100 años, ha pasado la mitad de su existencia desocupada y es víctima de permanentes saqueos.
En medio de la precordillera, una casa solitaria se inclina hacia el río Mendoza, completamente desmantelada. Ya casi no queda nada de su antiguo esplendor, ni siquiera las persianas de madera que resguardaban su interior del viento de la montaña. Su brillo de antaño se fue perdiendo conforme el olvido de los dirigentes. Se trata de la antigua residencia veraniega del gobernador de Mendoza, que se ubica en Cacheuta, y de la que poco y nada se sabe. Es más: reconstruir algo de su historia fue tan difícil como saber a qué área del Estado pertenece. He aquí el periplo para dar con los responsables. La primera noticia de la existencia de una ex residencia oficial del gobernador la dio el ingeniero Luis Reboredo, jefe de la presa de Potrerillos, quien trabaja para el Consorcio de empresas mendocinas para Potrerillos (Cemppsa). La dio en una recorrida por la central hidroeléctrica de Cacheuta. La casa llama la atención por su belleza y a la vez, por su deterioro. Dos plantas, techos a dos aguas, paredes de piedras. Tiene el aspecto de las casas de familias ricas que cayeron en desgracia económica. Reboredo aseguró que desde 1994, cuando comenzó a planificarse la presa, casi nadie va a ese lugar rodeado de árboles. “Si las plantas sobreviven es porque yo me encargo de regarlas, si no, no vendría nadie acá”, sostuvo. Además, aseguró que el edificio en los últimos años ha sido víctima de constantes saqueos: le faltan los vidrios, parte de los techos, las ventanas, y todos los artefactos de baño y de cocina. Otros datos sobre la vieja casona fueron aportados por José Fuentes, jefe de inspección de la obra Potrerillos. Dijo que data de comienzos del siglo XX y que no se conocen datos acerca de su uso por parte de algunos de los que gobernaron Mendoza. Sí se sabe que se la utilizó como residencia de huéspedes oficiales. Fuentes explicó que casi 100 años atrás, cuando fue construida la vieja central de Cacheuta, esa y otras casas ubicadas en la zona sirvieron de residencia a las personas que trabajaban ahí. Se calcula que su construcción comenzó en 1904, se detuvo durante los años de la Primera Guerra Mundial y fue retomada en 1921. La edificaron ingleses y alemanes que trabajaron en la zona para la ex empresa EMSE. En la actualidad, según Fuentes, hay un proyecto para restaurar esta y otras casas en torno del viejo camping de Agua y Energía, pero no existen certezas sobre cuándo comenzará y qué es lo que se hará. Estos son los únicos datos ciertos acerca de la residencia oficial de verano. Posesión incierta
Un capítulo aparte merece la incierta posesión de la casona abandonada. Consultados acerca de quién debería hacerse cargo de la restauración y puesta en valor de la propiedad, los comunicadores oficiales protagonizaron una suerte de comedia de enredos interminable.
La gente de la Dirección de Patrimonio fue el primer eslabón en esta cadena de desentendidos. En esta repartición aseguraron no tener ni siquiera conocimiento de la existencia de tal edificio. La segunda estación fue el Ministerio de Turismo. Allí hubo otras idas y vueltas. Finalmente, el dato obtenido fue: “Le pertenece a la Secretaría de Deportes”. En esta repartición no existía dato alguno al respecto de la “casa fantasma”, a esta altura. “Es de Turismo”, aseguraron. Otra vez la dirección de las preguntas viró hacia la cartera que dirige Javier Espina. Allí la subsecretaria, Verónica Sottano, dijo que existe una idea de restauración, de esta y otras casas oficiales, pero no dijo cuándo, cómo, ni tampoco qué harán con la de Cacheuta. Si bien Turismo parece ser la repartición pública responsable de la vivienda, sigue existiendo una contradicción, ya que el jefe de la Inspección Potrerillos aseguró que esta pertenece al Ministerio de Infraestructura. En definitiva, nadie sabe a ciencia cierta a quién le pertenece la mansión “fantasma” y quiénes son los responsables de que la provincia no la pierda para siempre.


