"Todo puede pasar, en la nueva vida de Cecilia", señalaba este matutino cuando la chimpancé llegó al santuario de Sorocaba en Brasil, hace casi 10 días, para caminar en libertad. Es tan rotundo el cambio de vida de Cecilia que no sólo pudo tocar un suelo en el que había pasto en vez de cemento, no sólo pudo ver el cielo sin rejas de por medio, sino que hasta comenzó a mirar a un compañero. Es Billy su centro de atención. ¿Será Billy su pareja? El tiempo y la química lo dirán. Ahora ella puede elegir y decidir.
De a poco, la chimpancé que vivió 20 años en lo que era prácticamente una cueva en el Zoo de Mendoza comenzó a tener conductas que demuestran que está a gusto en su nuevo hogar: elige qué comer, cuándo ser filmada y mira a Billy, que está del otro lado de una reja, en su espacio personal. Hasta que sea reunida con un grupo, Cecilia tiene que esperar una cuarentena.
"Está muy desconfiada todavía", aseguró a la agencia Efe el cubano Pedro Alejandro Ynterian, dueño del santuario en el que Cecilia compartirá sus días con casi 50 monos más. "Su capacidad de adaptarse es muy grande o su deseo de hacerlo, pero aún está con mucho miedo de regresar al infierno en el que vivía. Cuando escucha un motor o algún camión se esconde porque cree que se la van a llevar de vuelta", explicó Ynterian.
En la cuenta de Facebook de la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (Afada), gracias a quienes Cecilia fue declarada sujeto de derecho no humano, contaron cómo comenzó a buscar a amigos de su especie. "Cecilia mira con curiosidad a través de la ventana a quien será, posiblemente, su próximo compañero del santuario, el chimpancé Billy", escribieron.
De hecho, el principal desafío ahora es que la chimpancé pueda relacionarse con otros compañeros de su especie, dado que los grandes simios necesitan vivir en compañía y esto era, claramente, algo que en la provincia nunca podrían darle.
"Son como los humanos, tienen depresión y esos traumas psicológicos son mucho más difíciles que los físicos, pero el de Cecilia es psicológico: la exposición, la depresión de vivir mucho tiempo sola... Y eso es más difícil de recuperar", comentó Ynterian.
Ahora Cecilia puede decidir sobre su exposición. En Afada también contaron cómo un día no se dejó filmar y salió recién cuando se sintió segura para hacerlo.
En Sorocaba cuentan que Ceci ya tiene varios "candidatos" para hacerle compañía. Uno de ellos es Billy, un macho que está en su misma quinta. "Ya lo conoce de vista, pues sus compartimentos están prácticamente el uno frente al otro, ahora sólo hace falta que los dos tengan una buena química", apuntan.
Los primeros 6 días y ¿un nuevo amor?
Día 1: reconocimiento de su espacio. Cecilia recorrió su recinto, en el que estará en cuarentena, tiene juegos de colores y distintos espacios para moverse y ejercitarse.
Día 2: muestra su inteligencia. Rápidamente y con sólo un día de adaptación, la chimpancé entiende cuando le hablan y busca las frutas que le ofrecen. Opta por uvas.
Día 3: sale al sol. Cecilia tiene la posibilidad de salir de su recinto luego de que estuviera lloviendo. Cuando el día se despeja, sale de su espacio cerrado para tomar algo de sol.
Día 4: relajación. La chimpancé continúa disfrutando del sol y del aire libre, adaptándose a su nueva vida, a su nuevo espacios sin tener que ser sometida a la exposición pública como un objeto (como en el Zoo local).
Día 5: busca amigos. Cecilia comienza a establecer un primer contacto, aún de vista, con sus compañeros. Se muestra muy interesada en Billy, a quien puede ver a través de una ventana que los comunica.
Día 6: su bienestar. La chimpancé se molestó cuando la estaban filmando y entonces dejaron de hacerlo. Más tarde, cuando tuvo ganas y quiso hacerlo, salió de su recinto sin recibir ninguna orden.



