Ningún deudor de cuota alimentaria escrachado en la lista publicada en los diarios decidió honrar su obligación este mes. Y quienes lo han hecho desde que se divulgó la primera nómina, en octubre de 2011, se cuentan con los dedos de una mano. Es por eso que desde la Justicia de familia salieron a poner en duda la continuidad de la iniciativa, llevada adelante por ley, al sostener que ya no cumple con su objetivo central: ejercer presión para que el deudor pague. Acusan que se ha transformado en una “lista que la gente chusmea una vez por mes”.
Un juez aseguró que la medida ya no cumple su objetivo central: que el moroso pague la cuota. Aseguró que se ha vuelto una mera lista que "la gente chusmea una vez por mes".
La Justicia de Familia cuestionó el escrache que realiza el gobierno a los deudores alimentarios
La última nómina fue publicada el jueves pasado e incluyó a 387 morosos, dos de los cuales son mujeres. “Este mes no hubo ninguna baja en el listado. Al contrario, al mismo se sumaron 22 personas”, admitieron desde el Ministerio de Trabajo, Justicia y Gobierno, para luego lamentarse por lo bajo: “Algunos se resisten, no tiene caso. Parece que no les importara nada”.
Por el lado de la Justicia, las críticas fueron lanzadas por el titular del Primer Juzgado de Familia, Carlos Neirotti. “La medida tuvo trascendencia sólo unos pocos meses. Luego se transformó en una herramienta que la gente chusmea una vez por mes”, reflexionó el magistrado, quien sostiene que con el tiempo quedó desvirtuado el objetivo de la publicación: que el deudor sienta vergüenza social y se vea movilizado a pagar la cuota alimentaria de sus hijos.
Si bien Neirotti prefirió no brindar cifras concretas, ofreció un balance negativo de la iniciativa. “Pocos pagan. No se está cumpliendo el objetivo”, subrayó. Y agregó: “La publicación de la lista ya no es efectiva. Se ha desvirtuado, pues se perdió de vista que detrás del escrache hay niños que esperan la cuota alimentaria”. Luego remató: “El fin último no es escrachar, sino hacerlo para que paguen, pues en el fondo estamos hablando del derecho de un niño a recibir la cuota alimentaria. La herramienta, con el tiempo, se ha transformado en mero chusmerío barato”.
Para el titular del Primer Juzgado de Familia, la idea original era que al sentimiento de vergüenza social le siguiera la puesta al día con el pago de las cuotas alimentarias. De esa manera, el moroso podía dejar la lista pública en la que ingresan aquellos padres ya condenados por la Justicia por no destinar el dinero correspondiente para la manutención de sus hijos, según lo estableció la modificación a la ley Nº6.879, referida al Registro de Deudores Alimentarios Morosos. Los cambios introducidos en la normativa, que data de 2001, también sirvieron para endurecer las medidas contra los progenitores incumplidores, al prohibirles trabajar en el Estado y ser proveedores de éste, además de no poder recibir habilitaciones, concesiones, licencias ni permisos y de tener vedado el acceso a préstamos, líneas de crédito y subsidios fiscales.
“Es un elemento más”
Más allá de las duras críticas vertidas hacia la modalidad de escrache, Neirotti aclaró que para él, quien es uno de los magistrados involucrados en la iniciativa, “el sistema en sí no es malo”. No obstante, dijo que se ha “distorsionado” el objetivo primario, que era poner en evidencia pública al deudor a los fines de que cumpla con el derecho de un menor de edad. “Igual, es un elemento más para que esto suceda, por lo que en principio creo que se debería mantener”, puntualizó.