Las neumonías subieron el 33% en general y el 67% en niños. Todavía se desconoce por qué el virus propicia enfermedades de origen bacteriano. En el Notti, 30% de los asistidos tienen bronquiolitis.

La gripe A causó un incremento de las afecciones respiratorias en Mendoza

Por UNO

Una consecuencia poco conocida de la pandemia provocada por el virus H1N1 es el aumento sostenidode las neumonías y las bronquiolitis. Un análisis del corredor epidemiológico desde el invierno

pasado a la fecha –de todos los casos atendidos en hospitales públicos y centros de salud– señaló

que se produjo el 33% más de neumonías en la población en general.

Ahora bien, si ese mismo análisis es tomado sólo con relación al hospital Humberto Notti, que

atiende a niños, el aumento llega al 67% en igual período. Las cifras son similares para la

bronquiolitis.

Habitualmente, un virus propicia la entrada de una bacteria al organismo cuando la persona se

enferma. Pero son un verdadero misterio científico las razones por las cuales pacientes que no han

sufrido gripe A son más susceptibles a adquirir bacterias que producen infecciones respiratorias

bajas (ver dibujo).

Adriana Koch, titular de la Dirección de Epidemiología de la Provincia, explicó que "la

relación aún es desconocida para la ciencia; no hay estudios concluyentes que indiquen por qué en

esta interacción de la triada ecológica, medio ambiente, el agente patógeno (virus), huésped

(enfermo) y la gente sana faciliten la circulación de bacterias. Son relaciones muy complejas como

para tener datos en este momento".

Lo que sí está claro, indicó la profesional , es que el paso de la pandemia H1N1, que dejó en

Mendoza 12 muertos, provocó una presencia sostenida en las consultas de infecciones respiratorias

agudas (IRA).

Esto puede verse claramente "mirando la curva de casos durante los meses de verano, cuando

hubo más pacientes de lo esperado porque se mantuvieron las neumonías, que son las complicaciones

de los cuadros gripales".

El caso de los menores

En el caso de la bronquiolitis, el tema preocupa porque afecta a niños menores de 2 años,

cuyo sistema inmunológico es inmaduro.

En total, en el Notti, tres de cada diez niños son internados por presentar IRA, en especial

bronquiolitis.

José Luis Femenía, pediatra y miembro de la Dirección de Maternidad e Infancia, dijo que "las

bronquiolitis deberían poder ser resueltas en los centros de salud. Pero a veces el médico lo deja

internado al niño cuando observa otros factores de riesgo, como que la mamá sea inexperta o tenga

una situación social que le impida hacerle los cuidados adecuados. Salvo estos casos sociales, son

raras las muertes por bronquiolitis".

Menos Influenza

Otro aspecto llamativo de la circulación de la pandemia es que todas las enfermedades tipo

Influenza (ETI), como la gripe estacional tipo A común y B , han bajado drásticamente. Según Koch, "

el público adquirió hábitos de prevención, como taparse con el codo cada vez que tose, utilizar

pañuelos de papel y lavarse las manos, lo cual ha producido una reducción de los casos de

infecciones respiratorias por el virus de la Influenza".

De todos modos, la funcionaria aclaró que de ninguna manera debe bajarse la vigilancia

respecto del virus de la gripe A.

La advertencia está referida a que el pico de enfermedades respiratorias no se ha dado,

conforme a que todavía no ha comenzado el invierno.

"Más allá de la vacunación a la población de riesgo, no está descartado un brote de la gripe

A. Creemos que, con la vacunación y las medidas de prevención, no tendremos una pandemia de las

características del año pasado. Pero hay que esperar y, sobre todo, estar alerta", indicó Koch.

Vacuna neumocóccica

Junto a la vacunación contra el virus de la gripe A, el estado provincial ha ofrecido dosis

de la vacuna neumocóccica, justamente para intentar disminuir las posibilidades de las neumonías

provocadas por el virus neumococo, el más agresivo y común.

Pero sólo para aquellos pacientes crónicos, como los cardiópatas, los diabéticos, los niños

con síndromes neuronales, renales o inmunodeprimidos. Además, para los mayores de 65 años con o sin

obra social.

"Con esta vacuna neumocóccica y la vacuna contra el H1N1 es posible que el año que viene

tengamos menos muertes por neumonías, que por año suman alrededor de 700 personas de todas las

edades", agregó la doctora Koch.

Infecciones respiratorias

Signos de alarma

n Fiebre de 38° que no desciende con indicaciones dadas

n Temperatura menor a 36°

n Irritabilidad

n Rechazo de alimentos

n Dificultad para despertarlo

n Vómitos o diarrea

n Respiración agitada o fatiga

n Hundimiento de tórax o quejido

n Cambios de color de la piel (muy pálida, morada o brote eruptivo)

n Aleteo nasal porque no puede respirar

n Pausas respiratorias

Medidas de prevención

Lactancia materna

n Ventilar los ambientes por lo menos una hora por día

n Evitar el uso de pinturas, insecticidas y aerosoles con la casa cerrada

n Mantener la higiene de todo lo que toca el bebé y lavarse las manos antes de atender a ésten Evitar el contacto con personas enfermas

n Cumplir el calendario de vacunación en las fechas correspondientes

El mal uso de antibióticos las hace más resistentes

A pesar de los avances en la ciencia médica, el diagnóstico de las enfermedades respiratorias

no es exacto. Esto, sumado a la presión social sobre el médico para que solucione rápido un cuadro

de fiebre alta, ha llevado a la utilización masiva de antibióticos.

Como consecuencia, las bacterias y los virus son cada día más resistentes a la medicación,

por lo tanto, las enfermedades respiratorias son más agresivas y necesitan más tiempo de

recuperación.

Eduardo Lentini, jefe del Servicio de Vías Respiratorias del Notti, explicó que "la medicina

va muy atrasada respecto de la velocidad con que las bacterias van desarrollando resistencia a los

fármacos, gracias a la utilización inadecuada de los antibióticos o la facilidad con que el público

accede a ellos y los consume como caramelos".

"Pero sucede que los sistemas de salud están preparados para atender rápido al paciente –c

ontinuó–; no hay tiempo de conocerlo y saber si esa mamá tiene experiencia o si está en condiciones

de cuidarlo como corresponde. Entonces, el profesional siente inseguridad, no sabe lo que puede

pasar con el paciente que vio ese día y por eso receta antibióticos, cuando no todos los casos lo

ameritan. Por otro lado, los padres no les creen a los médicos que no recetan antibióticos cuando

hay fiebre; van en busca de otro que sí les dé algo o van a la farmacia y los consiguen igual sin

receta".

Según Lentini, cuando la relación médico-paciente es buena, los padres confían y pueden

aguantar dos días con fiebre para ver qué pasa, y si realmente ese cuadro requiere antibióticos.

En igual sentido opinó Alejandro Chirino, del Servicio de Neumonología del hospital

Lagomaggiore, para quien la necesidad de atender las exigencias laborales muchas veces lleva a

minimizar las infecciones respiratorias, por lo cual "nadie tiene tiempo de esperar a que

evoluciones el cuadro. El antibiótico no acelera el proceso que tiene una neumonía o una sinusitis;

es igual, pero la gente no lo entiende y exige que se le dé algo para sanarse".

Cómo hacen resistencia

Es diferente para cada bacteria, pero, en general, algunas hacen colonias de microorganismos

que entran en las células y desde allí resisten la llegada de los antibióticos.

Como evolucionan genéticamente a través del tiempo igual que cualquier ser vivo, aprenden a

defenderse del ataque de los medicamentos, haciéndose impermeables a ellos. Algunas viven en forma

simbiótica con otras, formando una especie de sustancia gelatinosa, y son capaces de compartir

información, es decir, de "transmitir" el modo de resistir a un antibiótico en particular como si

fueran un organismo pensante.

Infecciones agudas

Son enfermedades causadas por virus o bacterias, que tienen una alta morbilidad en personas

de cualquier edad, pero son muy frecuentes en niños menores de 5 años y en mayores de 65.

En la Argentina, están entre las cinco primeras causas de hospitalización y muerte.

Las más frecuentes y qué las produce

Enfermedad tipo Influenza: se presenta con fiebre mayor a 38°C, mialgias,

postración con o sin dolor de garganta y mucha tos. Es la conocida como catarro fuerte o gripe. La

producen los virus de la influenza A y B.

Neumonía: es producida a nivel de los alvéolos, en la vía aérea inferior. También

en algunos casos puede afectar lo que se denomina intersticio pulmonar, que es el espacio que se

encuentra por fuera de bronquiolos y alvéolos. En este caso se la llama neumonitis. El origen de la

infección puede ser bacteriano o viral. Entre las causas bacterianas, el germen más frecuente es el

Neumococo, y lo siguen el Mycoplasma, el Haemofilus Influenza y el Chlamydia. La forma de

presentación es tos productiva purulenta, expectoración de moco verdoso o amarronado, fiebre alta,

sensación de falta de aire y enrojecimiento de mejillas.

Bronquiolitis: sólo se da en niños menores de 2 años, con un primer o segundo

episodio de sibilancias, acompañado de obstrucción bronquial, taquipnea (frecuencia respiratoria

alta) y espiración prolongada, con o sin fiebre. Este cuadro lo provoca principalmente el virus

Sincicial Respiratorio y, en una forma menos agresiva, el Adenovirus y el Metapneumovirus.

Consulta precoz. Lo ideal es no minizar los resfríos y acudir al médico para que

él evalúe el cuadro clínico.

Alerta. Los menores de 2 años son las víctimas predilectas de los virus.