La Sala Segunda le ratificó a Marcial Maldonado la condena de tres años de prisión en suspenso y dos de inhabilitación para ejercer cargos públicos.

La Corte le confirmó la pena al policía que baleó en la cancha al jugador Carlos Azcurra

Por UNO

La Sala Segunda de la Suprema Corte de Justicia de la provincia mantuvo la pena de tres años deprisión en suspenso y dos de inhabilitación para ejercer cargos públicos para el policía Marcial

Maldonado, quien hirió de gravedad durante un partido al jugador de fútbol de San Martín Carlos

Azcurra el 11 de setiembre del 2005.

Maldonado fue sentenciado por la Sexta Cámara del Crimen, con la que coincidieron tanto el

procurador de la Corte, Rodolfo González, como los ministros Herman Salvini, Pedro Llorente y

Carlos Böhm.

El fiscal de cámara Felipe Seisdedos mantuvo la calificación con la que fue elevada a juicio:

lesiones graves por uso de arma de fuego, agravada por la función policial y por la ley de

espectáculos deportivos.

En el fallo del máximo tribunal considera que en la imposición de la pena, solicitada por el

Ministerio Público y la parte querellante particular, resulta una justa retribución por el daño

causado y ajustada a las necesidades de prevención especial que con ella se persigue.

Salvini remarca que "meritúa como circunstancia de atenuación la carencia de antecedentes

penales computables que registra el encausado; igualmente, el clima de convulsión y desorden en el

que se insertó la conducta que desplegara, el que debió incidir en su actuación impulsiva, la que,

si bien colocó en serio riesgo de vida a la persona, representa la apreciable gravedad".

Luego agrega que de "la atenta lectura del recurso y el acto sentencial emerge que debe ser

rechazado, al no converger en ella los defectos que esgrime la defensa".

El caso

A las 17.30 del 11 de setiembre del 2005 se disputaba un encuentro futbolístico entre los

clubes Atlético San Martín y Godoy Cruz Antonio Tomba en el estadio Malvinas Argentinas, de

Capital.

La parcialidad de San Martín ubicada en el sector norte de la tribuna comenzó a arrojar

objetos contundentes hacia periodistas, jugadores e integrantes del cuerpo técnico que se

encontraba en el campo de juego.

La agresión descontrolada determinó que el comisario Jorge Pereyra le diera la orden de

combate al pelotón –integrado por seis efectivos– para que entrara al campo de juego. Luego de

infructuosas maniobras disuasivas, ordenó disparos intimidatorios al aire, los que fueron

realizados contra la tribuna.

Seis jugadores de San Martín –entre ellos Azcurra– se acercaron a los efectivos policiales

para que depusieran su actitud, porque había familiares de ellos en el lugar. Al acercarse al

pelotón de combate, Azcurra recibió el impacto de un proyectil con balas de goma en una zona vital

de su cuerpo, desde un metro o dos de distancia, lo cual provocó su caída inmediata, generándole

lesiones que le acusaron una incapacidad laboral mayor a un mes y le demandaron idéntico tiempo de

curación. Igualmente pusieron en riesgo su vida.