Hace más de una década empezaron a bailar juntos. Con el paso del tiempo se dieron cuenta de todo lo que tenían que ajustar para llegar a una meta que parecía inalcanzable: ser los mejores del mundo.
Esta pareja mendocina, Leticia Beltrán-Gabriel Salgado, ganó su segundo campeonato mundial de bachata y acaba de regresar de Europa, en una gira que incluyó presentaciones, shows y talleres para bailarines.
Llegaron hace unas semanas de un periplo que los tuvo casi cuatro meses en el Viejo Continente, en el cual tenían base en la ciudad italiana de Milán, desde donde partían a diferentes lugares de Italia y a otros países para dar talleres y también para capacitarse en la que es considerada la mejor academia de salsa del mundo, la del bailarín y coreógrafo Fernando Sosa, creador del grupo Tropical Gem, de fama internacional.
Precisamente Fernando y Adolfo Indacochea (considerado uno de lo más destacados bailarines de esta danza) son los representantes de esta pareja mendocina, que ya tiene confirmada una segunda gira por Italia este año.
Pero su agenda va a estar muy movida todo el año. Esta semana se van a Madrid, a competir en el World Bachata Masters, certamen que sólo admite campeones del mundo. El año pasado obtuvieron el segundo puesto y ahora van por más. Para ello tienen que presentar una coreografía y luego improvisar (por sorteo les dan un tema que deben bailar). El puntaje es un promedio de las dos instancias.
Triunfo en Londres
En octubre del año pasado arrancaron su gira compitiendo en Gran Bretaña en el Bachata Champions of Champions, certamen que también reúne a campeones mundiales, pero con un formato diferente: debían presentar una coreografía de la llamada "bachata sensual" y otra propia del folclore dominicano (ya que este género es originario de ese país) y lo que variaba era la fase de improvisación. Por sorteo tenían que bailar con otra persona que no fuera su pareja y los jueces evaluaban el desempeño por separado, al verlos bailar juntos.
En es certamen obtuvieron el primer lugar, con lo cual ya es el segundo campeonato mundial que suman (el primero fue en Miami en 2014).
Exigencia extrema
Para muchos, recorrer el mundo bailando es lo más parecido al paraíso, pero para Leticia y Gabriel, más allá de la pasión por la danza, hay muchas horas de estudio y entrenamiento.
"En Milán, en la escuela de Fernando Sosa, solíamos tomar tres o cuatro clases de salsa -ellos han sido varias veces campeones nacionales del Salsa Open y han competido en Puerto Rico en los mundiales- y de allí ensayábamos cuatro o cinco horas más bachata", cuenta Leticia. A eso hay que sumar el entrenamiento físico -Gabriel hace crossfit y ella pilates- para que el cuerpo pueda soportar las largas horas de exigencia.
En el nivel de competencia y de presentaciones que hacen, la estética es importante. Deben mantener un determinado peso para que las líneas de su baile sean más armoniosas y además las acrobacias son muy arriesgadas y si se tiene sobrepeso, las rodillas sufrirían en exceso.
Su vida gira en torno a su carrera profesional. Los dos son vegetarianos y no toman nada de alcohol. Mantenerse saludables es una exigencia más, porque en la gira italiana, por ejemplo, tenían que ir a ensayar con temperaturas bajo cero y no podían arriesgarse a tener una gripe, por ejemplo, que les impidiera hacer uno de los shows.
"Los vi en muchos videos"
Muchas veces ellos estudiaron coreografías de grandes maestros de la salsa o la bachata a través de videos, pero ahora ese paradigma se ha revertido. En los talleres, los bailarines se les acercan y les dicen que los han visto en YouTube, y eso todavía les parece increíble. Al margen de que muchos de aquellos que admiraban desde la computadora de su casa en Mendoza terminaron dándoles clases en la academia de Milán.
Luego de ganar en Londres, fueron a dar talleres y shows en Escocia y ya en Italia; antes de llegar, todas las fechas de sus presentaciones estaban vendidas. De allí que los organizadores hayan decidido que vuelvan en octubre en una gira hasta enero del año que viene, con una semana en la que, ya han decidido, irán a Miami, donde en 2014 se consagraron campeones mundiales de bachata en el World Latin Dance Cup, título que no pudieron defender en 2015 por sus compromisos laborales.
En sus "escapadas" a la Argentina, siguen dictando talleres en todo el país. Ahora los espera España, una nueva oportunidad de mostrar que su talento sigue creciendo.
-Italia. Este año tienen por segunda vez una gira por toda Italia, pero se tomarán una semana para competir en Miami.
-Los esperan. En enero también tienen una gira por Australia y ya los han convocado a participar en congresos en Estados Unidos y Turquía.
Selfies y seguridad
Aunque la modestia no los deja hablar mucho de eso, sabemos que en algunas de sus presentaciones los bailarines que siguen su carrera o que los conocen a través de sus videos hacen largas colas para sacarse fotos con ellos. Han llegado a estar casi dos horas sonriendo para las cámaras, que además filman sus coreografías al final de los talleres. Incluso han tenido que ser asistidos por personal de seguridad para abandonar shows.
Limosna
Cuando estuvieron en Washington, los organizadores de su presentación hicieron un paquete especial. Un selecto grupo -se trataba sólo de 15 personas- que pagó extra tenía el privilegio de compartir la limosina que trasladaba a Leticia y Gabriel al show. Lo singular era que en el enorme vehículo no sólo estaban los campeones y sus acompañantes, sino un cantante que iba interpretando bachata, con algunos tragos para compartir.
Maldito pantalón
En plena competencia en el Bachata Champions of Champions de Londres, Gabriel tuvo un "accidente". Mientras improvisaba con una bailarina australiana, el pantalón se rompió, no un poco, sino un gran desgarro. Como pudo trató de mantener el costado roto fuera de la vista del público y el jurado mientras seguía bailando. Ni ese percance impidió que se impusieran en los puntajes a las otras parejas y se consagraran campeones.
