Por Gustavo De Marinis
Rolando Omar Domínguez, integrante del servicio de información de la Fuerza Aérea durante la dictadura militar, admitió que preguntó a sus superiores por la suerte de su primo hermano Walter, secuestrado el 9 de diciembre de 1977, y que le respondieron: “quedate tranquilo que está bien y ya va a quedar en libertad”. El ahora retirado ex personal civil del área de inteligencia y también ex policía, dio un testimonio que generó todo murmullos en la sala de debates del tercer juicio por crímenes de lesa humanidad que se desarrolla en Mendoza.
Domínguez contó que aquella información de que su primo sería liberado, se la transmitió a su tía, María Asof de Domínguez, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Mendoza y aunque en principio negó que le hubiese dicho que preparara una cena para recibir a “los chicos” (se creía que Osiris, hermano de Walter, también había sido secuestrado) luego terminó aceptando que probablemente se lo había dicho. “Pero no me acuerdo”, añadió.
Rolando Domínguez, hoy de 56 años, ingresó en la policía en 1975 y narró que “la primera vez que salí armado a la calle fue para el día del Golpe de Estado, el 24 de marzo de 1976”. Luego, en julio de 1997, se enroló en la Fuerza Aérea, como personal civil, en la sección Jefatura 2, de Inteligencia. En ese lugar se desempeñaba cuando su primo Walter Domínguez fue secuestrado junto a su esposa, Gladys Castro, embarazada de 6 meses y medio. Al mismo tiempo, Osiris Domínguez, lograba esconderse luego de haber pasado por la casa de su hermano Walter y observar que había sido violentada.
La declaración de Rolando fue seguida con atención por la referente de Madres de la Plaza, María de Domínguez (mamá de Walter y Osiris) quien con movimientos de su cabeza mostraba su contrariedad por los dichos de su sobrino cuando negaba haber avisado de aquella cena de diciembre como también tener conocimiento de que se produjeran desapariciones de personas.
Por eso es que uno de los integrantes del Tribunal Oral Federal, Roberto Burad, le preguntó que cómo era posible que si no sabía que se producían detenciones ilegales haya tratado de averiguar con sus jefes qué había pasado con sus primos. La respuesta fue que “lo que pasa es que a mí me veían mal y me dijeron eso para tratar de conformarme, pero seguro que no sabían nada”.
En la mayor parte de su testimonio Domínguez aseguró que su tarea de inteligencia estuvo dedicada al conflicto que se vivía con Chile y que de la denominada “lucha contra la subversión apátrida no sabía nada y me enteré después, por los medios de comunicación”.
Lo otro que llamó la atención del testimonio del ex hombre de Inteligencia fue cuando explicó porqué pasó de la policía a fuerza aérea “Yo me formé con valores de la doctrina salesiana: amar a Dios, a la patria y al hogar”.
Un tal Angel Laurenzano Otros testimonios del viernes fueron los de María Inés de Jamillis y Nicolás Jamillis, esposa e hijo de Alberto Gustavo Jamillis, un sociólogo platense, secuestrado en Mendoza dos días antes que Walter Domínguez y Gladys Castro, con quienes compartía amistad y militancia en el Partido Comunista Marxista Leninista.
La mujer de Jamillis hizo un reconocimiento de fotos de compañeros de aquella agrupación juvenil, la mayoría desaparecidos, mientras su hijo acusó directamente como delator de todo “el grupo que cayó en Mendoza”, a Angel Laurenzano, un militante del Partido Comunista, que estuvo secuestrado en la ESMA y que “se dio vuelta” para pasar a ser parte del aparato represivo.
Laurenzano aparece en algunas documentaciones y publicaciones como integrante del “Grupo Yabrán” y es sindicado también como el entregador de dos hijos de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.



