El ex gobernador admitió que el radicalismo está al borde la ruptura. Subyace la vieja pelea con quien fuera también gobernador de la provincia y vicepresidente de la Nación.

Iglesias: "Yo no olvido que gracias a Cobos, Cristina ganó en 2007"

Por UNO

Por Marcelo Arce

El radicalismo mendocino está camino a otra ruptura y todas las miradas apuntan a Roberto Iglesias. Esta vez, todo está a punto de estallar por los aires por la reforma de la Constitución que pretende llevar adelante el gobierno de Francisco Pérez y que la conducción de la UCR (con el respaldo de la mayoría del partido) no quiere debatir, pero el ex gobernador, sí.

Lo que subyace en esta nueva edición de la interna radical es el mismo problema de los últimos años y tiene que ver con la nunca resuelta pelea entre Iglesias y Julio Cobos, que ya llevó al quiebre del radicalismo en 2006 y lo pone otra vez frente al fantasma de la división.

“Sería cínico decir que está todo bien. Ahora vienen a hablar (acerca de la compra de voluntades por parte del Gobierno que denunció el titular del partido, Alfredo Cornejo), pero si hay quienes no pueden decir nada de esto son Cobos y compañía, que manipularon con Néstor Kirchner a intendentes y gobernadores en su momento”, disparó Iglesias. “Yo no olvido que gracias a ellos, Cristina fue presidenta en 2007”.

–¿Otra vez estamos frente a una ruptura del radicalismo?–Todos los partidos tienen problemas internos, lo que pasa es que nosotros tenemos una cultura distinta. El peronismo es vertical y nosotros somos horizontales. Allí se crea la sensación de que el radicalismo termina rompiéndose y que nunca resuelve nada. Pero no es así. Nosotros hemos tenido, en los últimos 30 años, dos momentos de disidencias muy fuertes. Uno fue en el 2007 con la ida de la parte de la UCR que quería irse con Cristina y ahora que hay ciertos problemas. Esto tiene arrastres de temas no resueltos de 2007.

–¿Esta situación de la actualidad es igual que la de 2007?–No, nada que ver. En aquel momento se fracturó, hoy tenemos diferencias que no sé si serán conciliables. Eso dependerá de la responsabilidad de quien conduce. Es el que más esfuerzo tiene que hacer para contenernos a todos (por Alfredo Cornejo).

–¿Por qué nuevamente están al borde de quebrase como partido?–Hay muchos motivos. Primero , el radicalismo se da vuelta de una posición histórica y esto a algunos nos molesta mucho. Decir que la reforma de la Constitución local es un puntapié para la reelección de Cristina es una barbaridad. Nosotros no vamos a militar cualquier posibilidad de reforma nacional, pero la de Mendoza es necesario reformarla.

–¿No es la reforma de Pérez un globo de ensayo para la re-reelección de Cristina?–Es un infantilismo pensar que Mendoza puede incidir en la decisión nacional de la re-reelección. No tiene la fuerza necesaria .

–Usted planteó sus diferencias en un congreso del partido, aunque dijo que iba a acatar lo que se decidiera de manera conjunta. Pero no hizo eso.

–¿Y qué tiene que ver? Acatar, en los términos de respeto. Yo he competido contra Pérez, Cristina ganó y respeto su posición. Pero eso no me hace kirchnerista. A mí no me van a hacer cambiar. Ese es el pensamiento que enrolla a esta conducción. Y no hago responsable solo a Cornejo.

–¿A quién más?–Hay otros que manejan esa conducción. Fueron los mismos que nos querían llevar a todos a militar por Cristina.

–Ese fue Cobos...

–Por supuesto que fue Cobos, con Cornejo y los otros que acompañaban esas decisiones caprichosas y ridículas de que querer llevar a algunos a donde no queremos ir. Eso es un absurdo.

–Si usted está dentro del partido, ¿por qué sus legisladores rompieron el bloque en senadores entonces?–Eso muestra una realidad, es como la fiebre. Hay una conducción de bloque que se ha llevado mal, prepotente y arrolladora, que ha hecho acuerdos, en complicidad con la conducción partidaria, que no se compartieron.

–¿Dónde termina esto? Porque la conducción partidaria parece decidida a decirle que no a la reforma.

–Dependerá de la voluntad que le pongamos todos. Uno puede votar en contra, pero el radicalismo no puede negarse a dar el debate. A mí no me han participado después del Congreso partidario (que se hizo hace un mes). Hubo un quiebre en el que hubo enojos, no sé por qué.

–Yo le puedo explicar por qué. El partido tiene la información, ratificada por el Gobierno, de que usted, un día después del Congreso, se reunió con Pérez en secreto y allí se acordó todo.

–Eso es mentira, y forma parte de rumores y de una política inteligente del Gobierno que nos produce esta ruptura. El Gobierno lo está aprovechando y los tontos somos nosotros. Yo no me voy a ir a quejar al gobernador, como hizo el partido de una manera vergonzosa, de que manipula a los intendentes y demás. Aparte, si hay quienes que no pueden decir nada de esto, son Cobos y compañía, que manipularon con Kirchner a intendentes gobernadores y el resto. Y el encargado de esa tarea, precisamente era Cobos. Ellos daban vuelta a radicales para llevarlos al kirchnerismo. Yo no me reuní con Pérez, lo que están haciendo es desviar culpas: acá había un paquete de acuerdos (con el Gobierno) que el radicalismo no cumplió.

–¿Cómo es eso?–Cargos en la Corte, en el Tribunal de Cuentas, en el EPRE, a cambio de que se discutiera la reforma de la Constitución.

–Pero con usted sí cumplieron: Pérez propuso a un hombre suyo (Jorge Mastrascusa) para ocupar un lugar en el directorio del EPRE.

–No, conmigo no cumplió. Se enojó con Cornejo, que no cumplió.

–Puede ser, pero en medio de una sospecha fuerte de compra de voluntades, usted dice que sí a la reforma y el gobernador pone un hombre suyo en el EPRE. Eso alienta las sospechas.

–Seguro que las alienta. ¿O alguien cree que es casual lo que hizo el gobernador?–El tema de fondo sigue siendo la pelea entre usted y Cobos.

–En mi caso personal, no hay nada irreconciliable y yo hice grandes esfuerzos. No sé si Cobos los ha hecho para recomponer el partido. Para mí, la traición es una cosa que en la política pasa a menudo y el que no tenga el cuero duro para soportar esto... Lo que sí no me olvido, es que gracias a Cobos y al radicalismo K hoy Cristina es presidenta. En el 2007 hubiéramos ido a un balotaje. Ese argumento de que Kirchner los engañó es infantil. Todos sabían lo que era Kirchner desde que era gobernador y un dirigente político no puede decir que lo engañaron o que pecó de ingenuo. Si fueron ingenuos, debieron haberse ido a su casa. Eso yo no lo me lo olvido, no sé si la sociedad lo hace. Los que hoy se quejan de que el kirchnerismo gobierna y de qué manera, es gracias Cobos y a muchos dirigentes que lo acompañaron.

–Si fuera psicólogo, le diría que tiene un conflicto no resuelto con Cobos. En el fondo siempre aflora ese problema, ahora desencadenado por la reforma de la Constitución.

–Es un conflicto que siempre está. Son maneras de hacer política y de pensar, que son diferentes. Será un conflicto latente.

–Está en problemas, Cobos será el candidato a diputado nacional en 2013 por su partido.

–Veremos, tiene todo el derecho, pero la sociedad y los dirigentes veremos si lo acompañamos o no.

–¿Qué va a hacer el año que viene? ¿Se presentará como candidato?–Ya es redundante tener que dar explicaciones. Ahora se me sospecha de que estoy en un intercambio de cosas cuando hice lo que dije toda mi vida. Y los otros, que son los que dan la vuelta, son los que nunca tienen que dar explicaciones. Nos decían en aquél momento que por qué éramos rupturistas y por qué no acompañábamos el maravilloso proyecto de Cobos, Cristina y vos... (suelta la carcajada). Pero no, no estoy pensando en lo electoral por el momento.